"La posibilidad nuclear vacía la democracia, hace perder la fe en el sentido del mundo y embrutece a quien la tiene, que debe estar dispuesto a todo"

Actualizado el 10/08/2025 a las 23:49
Se cumplen 80 años —bien poca cosa— de la bomba sobre Hiroshima, momento en que franqueamos la puerta a la era atómica, a la posible destrucción total. El efecto fue devastador —aunque hoy esa bomba parece de juguete—: casi 200.000 muertos directos, más las secuelas de enfermedad y dolor. Pero también hay un efecto sobre los que arrojaron la bomba, sobre nosotros mismos y el mundo que vivimos. La posibilidad nuclear vacía la democracia, pues es decisión de unos pocos, puede que de algún pirado o de una cadena de errores, hace perder la fe en el sentido del mundo y embrutece a quien la tiene, que debe estar dispuesto a todo. No hay ganadores y el verdugo se convierte también en víctima.
Eatherly, el hombre que arrojó la bomba desde el avión en 1945, vivió el resto de su vida consumido por la culpa. De vuelta de la misión, cuando fue consciente del daño, pasó días enteros sin hablar con nadie. Se negó a ser tratado como un héroe y trató de emigrar. Su matrimonio se derrumbó. Vivió siempre con pánico y ansiedad. Un día comenzó a enviar dinero por correo a Hiroshima pidiendo perdón. En 1953 fue detenido por falsificar un cheque y siguió cometiendo pequeños delitos con la intención de ser castigado y aplacar su culpa. Levantó también la voz, pues conocía el horror de la guerra y la destrucción nuclear en la que él mismo había participado y quería despertar a la sociedad, que permanecía indiferente.
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Sin embargo, fue tratado como un perturbado, y su vida consistió en entradas y salidas al hospital militar, reclusión y fármacos. Fue tratado como un enfermo, cuando en realidad fue el único sano, el único moralmente a la altura. Fue la auténtica conciencia en un mundo que prefiere mirar para otro lado. Pero lo que no lograron tratamiento ni medicinas lo logró la correspondencia que Eatherly mantuvo con Gunter Anders, un filósofo con el que se carteó durante años, y que dieron lugar a un libro.