"Por si fuera poco, también se van los reyes del paseo de Sarasate. A lo mejor es porque sin Ochoa Lacar a su espalda el paseo también les parece diferente"

Actualizado el 06/08/2025 a las 23:55
También Ochoa Lacar cambia de domicilio, se va a Monasterio de Urdax. Extrañará mucho pasar ahora por esa esquina de Navas de Tolosa y no ver sus escaparates exponiendo los elementos de cuartos de baño de toda la vida. Se nos va otra de las tiendas a las que acudíamos no solo cuando hacíamos reformas en la casa, sino también si se nos estropeaba un grifo, que con la experta explicación de sus empleados podíamos reparar para que no goteara. Dicen que la decisión del cambio la han tomado tras las continuas quejas de su clientela por no encontrar en las inmediaciones lugar para el aparcamiento. Y no es el único establecimiento que se traslada. También Lorca se fue de la avenida de San Ignacio a la calle de Gorriti por la misma causa. A los que vivimos por esa zona nos extrañó el cambio, ya que consideramos que si en algún lugar de Pamplona es difícil aparcar, es precisamente el de la nueva ubicación, pero supongo que antes del traslado ambos, Ochoa Lacar y Lorca habrán estudiado el asunto.
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La verdad es que los conductores se desesperan a la hora de aparcar en los Ensanches porque cada vez hay menos plazas, ya que van mermando a causa de las muchas obras de rehabilitación de edificios que se realizan a la vez, y de la cesión de espacios de la calzada a bares y restaurantes para convertirlos en terrazas donde acomodar al aire libre a su clientela. Y da pena ver desaparecer de las proximidades de nuestras casas establecimientos que conocemos de toda la vida. Es como si nos cambiaran el rostro de la ciudad, que cada día se parece menos a la que nos vio crecer. Por si fuera poco, también se van los reyes del paseo de Sarasate. A lo mejor es porque sin Ochoa Lacar a su espalda el paseo también les parece diferente. Pero lo cierto es que sin sus esculturas, echaremos en falta una parte de nuestra historia y se quitará a los padres la ocasión de transmitirla a sus niños cuando estos pregunten quienes son esos señores que los miran desde sus altos pedestales.