"Se normalizan así situaciones, métodos o tácticas encaminadas al engaño que ponen en jaque a una verdad que ya juega con desventaja"

Publicado el 31/07/2025 a las 05:00
Desde que el ser humano es consciente de su capacidad de aprendizaje y conocimiento se ha preocupado por el tema de la Verdad y se ha planteado diversos caminos para llegar a ella. Lo verdadero se convierte así en un fin fundamental para el humano que tiene ese afán por aprender y conocer. Sin embargo, con la llegada de las redes sociales nos llega también la intención de algunos de hacer todo lo contrario: convertir falsedades en verdades pervirtiendo así el conocimiento en aras del interés por manipular, influir en la sociedad, crear realidades alternativas que aunque falsas se hagan pasar por verdaderas, son los bulos.
Se normalizan así situaciones, métodos o tácticas encaminadas al engaño que ponen en jaque a una verdad que ya juega con desventaja. Juega con desventaja porque es mucho más complicado llegar a la verdad que hacer creer una mentira. Es lo que se llama “estupidez asimétrica”: la energía necesaria, los esfuerzos para extender una mentira suelen ser mucho menores que los necesarios para demostrar una verdad.
Cuesta poco decir que la tierra es plana y justificarlo porque el agua no se sostiene cuando la viertes sobre un globo terráqueo, cuesta bastante más explicar los motivos físicos que explican como la Tierra es y puede ser esférica al mismo tiempo que el agua no cae. Los razonamientos sobre las afirmaciones se refuerzan también por otras características que favorecen la difusión de mentiras: las personas que tienen conocimientos sobre un tema son conscientes de la dificultad, de los interrogantes que abren sus nuevos conocimientos y por tanto están mucho más abiertos a otras posibles soluciones. Sin embargo, los que saben menos son mucho más dogmáticos y por tanto es mucho más complicado sacarlos de su error ya que se encierran en sus creencias y no admiten demostraciones que las cuestionen: cuanto menos sabes sobre un tema más seguro estás de tus conocimientos.
Por otra parte, las redes sociales han traído prácticamente un nuevo criterio de verdad. El número de seguidores se ha convertido en garantía de las afirmaciones que un o una influencer haga, al mismo tiempo que el número de seguidores da autoridad para decir lo que al influencer se le ocurra en cada momento. Todos más o menos estamos condicionados por unos “principios de la mentira”, según los cuales nos convence con mucha más facilidad lo que está de acuerdo con nuestra forma de pensar que lo que está en desacuerdo y según los cuales, por ser más sorprendente, llamativa o apelar a las emociones, una falsedad se extiende por las redes con mucha más rapidez que una verdad.
Estos mecanismos de falsedad no son algo etéreo al margen de la realidad de la vida social sino que son frecuentes en cantidad de temas importantes como la inmigración y su relación con la delincuencia, la honradez o no de los políticos, sus declaraciones, las vacunas, el cambio climático, encuestas sobre resultados electorales, el genocidio de Gaza, tratamientos médicos, teorías conspiranoicas de control social, beneficios de los emigrantes frente a los nacionales. Todos estos procesos de falsedad no se dan al margen de nuestros actos y sin nuestra participación, las informaciones no se propagan sin los likes o los reenvíos de muchos que no creamos contenido falso o ni siquiera queremos mentir, pero que sí colaboramos en su difusión. Es por eso nuestra responsabilidad no creernos cualquier cosa sin sentido crítico, no ser parte en la difusión de bulos ni de la manipulación social y colaborar así para alcanzar la Verdad.