Belate: seguimos para bingo
¿Ningún técnico detectó los numerosos fallos que ahora se enumeran en ese informe? ¿Ni siquiera los detectó esa eminencia llamada Polo Soriano, tan imprescindible él para el Departamento? ¿Se ha dado traslado de todas esas deficiencias a los redactores del proyecto? Porque algunas responsabilidades deberán asumir, digo yo

Actualizado el 23/07/2025 a las 09:51
El 30 de septiembre de 2020, la Dirección General de Obras Públicas e Infraestructuras del Departamento de Cohesión Territorial, entonces dirigido por el consejero Bernardo Ciriza, adjudicaba a las empresas GEOCONTROL, S.A. (empresa ubicada en Madrid) y a la empresa SERTECNA (empresa ubicada en Navarra) la “Redacción del Proyecto de Construcción de la duplicación de los túneles de Belate y Almandoz”. Sigo. El importe de adjudicación del proyecto fue de 875.578 € + IVA. La mesa de contratación estuvo formada por el director del Servicio de Estudios y Proyectos; por la jefa de la Sección de Proyectos; por el jefe de la Sección de Seguridad en la Construcción y Control de Calidad; por el director del Servicio de Conservación; por el director del Servicio de Nuevas Infraestructuras; por personas de la rama jurídica y, además, la mesa nombró un asesor técnico en representación de la Demarcación del Colegio de Caminos, Canales y Puertos en Navarra. El pliego regulador de la contratación de ese proyecto, elaborado por el Departamento de Cohesión Territorial, no parecía que dejara nada a la improvisación y a la imprevisión, es más, el Departamento puso a disposición del licitador todos los medios para que eso no ocurriera.
En esa mesa de contratación ejerció como vocal Jesús Polo Soriano, director del Servicio de Nuevas Infraestructuras que, como es bien sabido, vio atípicamente prorrogada su permanencia en el Departamento durante tres años a través de dos disposiciones adicionales en las Leyes de Presupuestos de los años 2022 y 2023, y a través de una disposición en una ley de modificación de diversos impuestos y otras medidas tributarias. La portavoz del Gobierno, Amparo López, justificaba las prórrogas a Polo Soriano porque “esta persona tiene un conocimiento profundo, exhaustivo técnico importante”. En los correos que los integrantes de la mesa de contratación de las obras de los túneles de Belate se cruzaron durante el proceso de adjudicación, Polo Soriano, viéndose cuestionado, dijo lo siguiente en una de sus réplicas: “Hice la carrera de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos con la calificación de sobresaliente. Soy doctor por la Universidad de Duke (Carolina del Norte) habiendo estado financiado por la beca Fulbright; este título está convalidado en España. He trabajado en empresas y laboratorios de control de calidad del más alto prestigio de España. He tenido una empresa consultora durante 25 años como propietario. He proyectado varios túneles y he hecho la dirección de obra de otros túneles. He sido asesor geotécnico para técnicos del Ministerio de Fomento y asesor hidráulico para técnicos de la Confederación Hidrográfica del Ebro”. Excelente currículum, sí, señor.
Pero hete aquí que, a través de 'El Mundo' y de 'Diario de Navarra', nos acabamos de enterar de que existe un informe fechado en noviembre de 2024, es decir, ocho meses después de iniciarse las obras de los túneles de Belate, en el que se habla de unos sobrecostes de casi 9 millones de euros, hecho que obliga al Departamento de Óscar Chivite a tramitar un expediente de modificación del presupuesto de ejecución, expediente que ocho meses después todavía no se ha resuelto. El artículo 24 del pliego de condiciones dice: “Podrá producirse un aumento en el número de unidades realmente ejecutadas sobre las previstas en el Proyecto siempre que el incremento del gasto no supere el 5 % del importe de adjudicación del contrato”. Esos 9 millones suponen un incremento del 11,22 %. ¿Cómo justifican ese incremento en el informe? Pues diciendo que todas las modificaciones del proyecto están avaladas por la Ley Foral de Contratos Públicos, que las justifican “cuando concurran circunstancias imprevisibles para una entidad adjudicadora diligente”.
Cuando el Departamento aprobó el Proyecto, ¿no lo hizo considerando que era técnicamente correcto? ¿Cuáles son las circunstancias imprevisibles teniendo en cuenta que desde que fue adjudicado el proyecto (30/9/2020), y hasta su aprobación mediante Orden Foral (1/12/2022), mediaron prácticamente dos años y un año más hasta la adjudicación de la obra a la UTE Acciona-Servinabar-Osés (26/12/2023)? Tiempo tuvieron en el Departamento para analizar ese proyecto y detectar anomalías. ¿Ningún técnico detectó los numerosos fallos que ahora se enumeran en ese informe? ¿Ni siquiera los detectó esa eminencia llamada Polo Soriano, tan imprescindible él para el Departamento? ¿Se ha dado traslado de todas esas deficiencias a los redactores del proyecto? Porque algunas responsabilidades deberán asumir, digo yo. Y, por último, teniendo en cuenta que ese informe de deficiencias está realizado en noviembre de 2024, desde esa fecha, ¿se han detectado más anomalías con sus correspondientes sobrecostes? Se da la paradoja de que la UTE adjudicataria de la obra achaca las modificaciones al Departamento de Cohesión Territorial, y el Departamento se las achaca a la UTE Acciona-Servinabar-Osés. ¿Ni en eso se ponen de acuerdo?
Más vale que la presidenta Chivite y el consejero Chivite se han hartado de decirnos que todo el proceso de esa obra ha sido “legal y transparente”, si no, yo ya me estaría preocupando.
Chon Latienda Urroz. Comentarista política.