Cuando la única respuesta es la ley

"Hay que dejar que el Estado de derecho opere para resarcir al vecino agredido en Torre Pacheco, y para reprimir a los grupos xenófobos que intentan imponerse con violencia"

thumb

Editorial DN

Publicado el 15/07/2025 a las 05:00

La mecha que ha prendido en la localidad de Torre Pacheco, con grupos ultras activados a través de las redes que se han personado en el municipio y han protagonizado enfrentamientos con colectivos de magrebíes tras la paliza propinada el miércoles a un vecino de 68 años, constituye un episodio de violencia lo suficientemente grave como para urgir a erradicarlo. Esa debe ser la prioridad: no avivar la llama a través de declaraciones y mensajes irresponsables, que no solo alteran la convivencia, sino que proyectan una xenofobia incompatible con los valores de una sociedad democrática.

Ayer, el ministro del Interior, Grande-Marlaska, señalaba que se habían producido ocho detenciones, y las dos últimas estarían relacionadas con la brutal agresión del miércoles pasado a la persona mayor de Torre Pacheco. Una respuesta, la de los agentes del orden y, en su caso, de la autoridad judicial, que es la que debe prevalecer en aplicación de la ley sin que el color de piel que puedan tener quienes lo apalizaron comporte, 'per se', ninguna singularidad en la lucha contra un delito que debe combatirse y condenarse con independencia de aquel que lo perpetre. Y sobre los autores de ese brutal suceso debe caer el peso de la ley. Pero en un Estado de derecho resulta intolerable que haya ciudadanos sectarizados que quieran imponer su propia ley como respuesta entre consignas racistas que resultan aberrantes.

¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA

Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF

Parece claro que, como ha referido el alcalde, Torre Pacheco sufre un incremento de la inseguridad ciudadana con falta de recursos policiales. Pero atribuir los incidentes, como ha vuelto a hacer Vox, a los déficits de la política migratoria de “puertas abiertas” redunda en un señalamiento de la comunidad extranjera injusto y peligroso porque no caldea los ánimos permeados ya por el racismo, sino los de aquella parte de la ciudadanía sensible a potenciales agravios. Es ahí donde se sitúa el fiel de la balanza más delicado, en aquellas personas que, no siendo intolerantes, pueden llegar a hacerse por fuerza de las circunstancias. Tan demagógico es considerar que la inmigración es el problema para la seguridad como no darse cuenta de que sí existen problemas que causa una minoría y que hay que darles cara con eficacia desde la ley. Y ahí queda mucho por hacer.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora