Un gobierno de ataduras recíprocas

Los socios de Sánchez son cómplices en el paso de este trance. Porque aunque quieran mirar los toros desde la barrera, su inacción les retrata. Y no ataja la angustia de la legislatura

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Editorial DN

Publicado el 11/07/2025 a las 05:00

El presidente Sánchez y su Ejecutivo reflejan un indisimulado alivio tras el pleno del miércoles sobre la corrupción. Su objetivo era salir vivos, después de semanas de zozobra y moral baja, y ante la incógnita de saber realmente cuál podía ser la respuesta de sus socios de investidura después de las declaraciones que habían dejado caer. Cierto es que no era previsible que los aliados del Gobierno se decantaran por poner fin a la legislatura, pero el resultado para los intereses de un Sánchez acorralado y su partido resultó más cómodo de lo esperado. También colaboraron arremetiendo contra el PP.

La ministra portavoz Alegría afirmaba ayer que el plan con las medidas anticorrupción se aprobará lo antes posible, y consideró que deja al bloque de los socios de la investidura “renovado y fortalecido”, así como al Gobierno de coalición. Sánchez es consciente de que su relación con los partidos que le apoyan es de atadura recíproca. Por eso tuvo la cautela de incluir entre sus propuestas muchas de las ya sugeridas por los grupos en las últimas semanas. Y en el caso de sus socios, ninguno está interesado en acudir a unas elecciones en este contexto. Por la incógnita del resultado que podrían obtener, y porque saben que un Sánchez debilitado como está es ideal para poder seguir obteniendo claudicaciones que sacien sus intereses.

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Que el aliado más solido de Sánchez sea Bildu, “nosotros no hemos venido aquí a intentar hundir esta Gobierno ni a finiquitar la legislatura”, es una muestra más del apoyo que han encontrado los abertzales y los secesionistas en el líder socialista. Y el rédito indiscutible que tiene para su aberrante blanqueamiento y ensoñaciones territoriales. El grupo de la investidura estiró el crédito de Sánchez en un calculado distanciamiento, más como una oportunidad para seguir defendiendo sus propios objetivos y para asegurarse de que Sánchez cumple los compromisos adquiridos . Los socios del presidente son cómplices en el paso de este trance. Porque aunque quieran mirar los toros desde la barrera, su inacción les retrata. Y no ataja la angustia de la legislatura.

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