El Rincón
Antxon, el guardián de los secretos
"Cerdán y Antxon han sido amigos primero, parece que socios después en los negocios y, para acabar, componedores de arreglos entre el PNV, Bildu y el PSOE"


Actualizado el 05/07/2025 a las 23:25
Se llama Antxon Alonso Egurrola y guarda las claves del caso Cerdán. Este empresario vasco, desconocido hasta hace cuatro días, es el personaje que conecta dos mundos; los negocios y la política. El dinero y el poder. La llave de la caja fuerte y las moquetas de la planta noble. Cuando esta mezcla explosiva se agita en manos poco éticas pero con mando en plaza, el resultado está cantado. Pasamos a hablar de (presunta) corrupción.
Santos Cerdán y Antxon Alonso han sido una pareja de amigos primero, parece que socios luego en los negocios y, por fin, componedores de arreglos políticos de nacionalistas y socialistas. Tres caras de una misma relación que se van entremezclando con el paso del tiempo. Y ahora, ambos están investigados por presunta corrupción. En ese punto estamos para pasmo general en Navarra. Pero con Antxon siempre en la sombra y fuera de los focos. Facturando su trabajo, eso sí.
Negocios a la sombra de Acciona. Hasta ahora, el informe de la UCO sobre la trama de mordidas ha retratado a Antxon Alonso como un empresario, mejor un conseguidor, dispuesto a hacer negocios a la sombra de Acciona y las adjudicaciones del Gobierno de Navarra. Ahora sabemos que es un gran amigo de Santos Cerdán, ya que incluso compartieron apartamento en Madrid el primer año en que el navarro se trasladó a su nuevo puesto en Ferraz. Y también compartieron empresa, Servinabar, según el documento descubierto por la UCO, aunque la defensa de Cerdán le niegue ahora efectos jurídicos. Servinabar, esa pequeña sociedad que escaló a la cima al acompañar a Acciona y Osés como adjudicataria de las obras del Túnel de Belate.
El contacto con PNV y Bildu. Pero es que ahora es el propio Cerdán el que ha dado carta de naturaleza a su amigo y lo ha metido de lleno en la crónica política. Cerdán confesó que era Antxon Alonso su contacto con la cúpula del PNV en el proceso para hacer presidente a Pedro Sánchez tras tumbar a Mariano Rajoy (PP). Y también quien le puso en contacto con la cúpula de Bildu, Arnaldo Otegi, que es del mismo pueblo que Antxon. Elgoibar. Oiga, y todo eso no son habladurías de barra de bar. No. Que lo ha declarado Cerdán ante el juez del Supremo que luego lo envió a la cárcel.
Es verdad que el PNV salió en tromba a negarlo. Igual que Otegi, un día después, lo confirmó todo. Con una perla abertzale añadida. “Navarra es estratégica” para Bildu recordó al explicar por qué dijo sí desde el minuto uno a dialogar con Cerdán.
Lo que vino después ya lo conocemos. Cerdán lideró el acercamiento a Bildu para hacer presidenta del Gobierno foral a María Chivite (PSN) primero y acabar echando luego a Cristina Ibarrola (UPN) de la alcaldía de Pamplona para entregársela a Joseba Asiron (Bildu). Fases sucesivas de un mismo proyecto político (blanquear a Bildu como socio como fórmula para llegar al poder) cuyo muñidor está hoy en la cárcel por presunta corrupción.
Amistad mutuamente provechosa. Cuesta imaginar desde el hoy el devenir de esta amistad, Cerdán-Alonso, tan mutuamente provechosa. Da la impresión de que en el inicio, el importante del dúo era Antxon Alonso, el que tenía los contactos con una gran constructora (Acciona) y con el mundo nacionalista, PNV y Bildu, que eran los que mandaban en Navarra de 2015 a 2019 cuando el Gobierno lo presidía Uxue Barkos (Geroa Bai). Las primeras obras de Alonso son de esa época. Cerdán, el socialista, estaba entonces en sus horas bajas con un PSN en la oposición y en mínimos.
El paso del tiempo le daría la vuelta a la relación. Cerdán apuesta por Pedro Sánchez en el PSOE y se convierte en su hombre de confianza, que se lo lleva a Madrid. Y los papeles se invierten. Alonso ve abiertas las puertas de todos los despachos del Palacio de Navarra, ahora sí, con el PSN. Incluida la presidenta Chivite. Es evidente que allí sabían lo que los demás no: que era el hombre de Cerdán. Hasta aquí llega lo que conocemos hoy, que parece sólo una pequeña parte de esta historia trufada de indicios de corrupción económica y política. Esa que mantiene en la UVI al Gobierno foral y que sólo las investigaciones judiciales fijarán hasta dónde escala.
Antxon Alonso comparece mañana en Madrid ante el Tribunal Supremo para ser interrogado por el juez del caso Cerdán. Veremos si el guardián de los secretos quiere compartir algunos con el juez.