"El legado, queridos amigos, le da sentido a la vida, a las trayectorias y a los esfuerzos en esta maratón de relevos que es la vida"

Publicado el 30/06/2025 a las 05:00
Qué dejamos después de pasar por esta vida? ¿Qué nos mueve, cuál es nuestro propósito? ¿Cuáles son las huellas que traspasamos, el legado? Pensar en términos de legado no es ninguna estupidez. Para mí es la capacidad de mirar desde el futuro el presente que perdurará. La palabra legado es muy apetecible. ¿Quién va a decir que no a poner a las personas en el centro para ofrecer una herencia, una transformación, una donación vertebrada de valores y principios que guiarán la vida? Habría que ser muy canalla para negarse a esto, ¿no?
Hace pocos días falleció mi padre a los 83 años. Esta dolorosa situación personal ha alimentado mis preguntas y mi reflexión. ¿Qué se recordará de nosotros, de nuestra aportación? La respuesta es bastante categórica. Generalmente poco. Poquísimo, si lo trasladamos a nuestras vidas profesionales. Conozco a tanta gente que vive con intensidad, que no descansa y trabaja respiro, pero que su aporte no es diferencial. Viven hundidos en la compleja madeja del día a día, de la urgencia, de la agenda, de los e-mails, de las reunionitis sin sentido, de las kpi’s, de los algoritmos, de las preguntas a “Chati”.
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Liderar es intentar construir un legado compartido con un equipo. Liderar es alinear el legado con el propósito de una organización. Liderar es dejar legados que ayuden a crecer haciendo crecer a los demás. Liderar es bloquear los falsos legados, bloquear el veneno de los que brillan y no iluminan. Los líderes que construyen legados con propósito saben que no pueden desarrollarlo solos. Los legados se construyen con las personas y resultan diferenciales cuando esos legados cambian la vida de los demás positivamente. Los propósitos son importantes, saber por qué hacemos las cosas siempre es fundamental. Los propósitos sirven a la hora de tomar las decisiones difíciles. Pero los propósitos tienen algo de aspiracional, el legado es lo que queda, lo que nos perdura. Necesitamos líderes que sepan combinar propósito y legado, que sepan crear un legado participado. El legado, queridos amigos, le da sentido a la vida, a las trayectorias y a los esfuerzos en esta maratón de relevos que es la vida. Porque creo que no estamos aquí para plantar un puñado de anécdotas, sino para dejar huellas con propósito y voluntad de legado. Y ojo, el legado no tiene que ser solamente individual, puede ser un legado colectivo.
Creo que las personas son el activo diferencial de las empresas, no son un recurso. La empresa no es un negocio, no no. La empresa es una comunidad de personas que tienen un propósito común, compartido, vivido, y que a través de su trabajo mantienen una cuenta de resultados positiva. Y trata de compaginar la creación del valor corporativo que garantice la sostenibilidad de las compañías, con la creación de valor social poniendo a los profesionales y empleados en el centro de la actividad, sin desplazar a las personas de esa centralidad.
Porque todo lo relacionado con el propósito y del legado no es poético, y debe responder inexcusablemente a un principio, la empresa debe ganar dinero o cierra y no se mantiene como comunidad. No nos equivoquemos ni perdamos el norte. Ganar dinero es una condición necesaria para vertebrar todo el discurso y defender mi tesis sobre la mejor estrategia son las personas, porque los proyectos, pequeños, medianos o grandes, los logran los equipos de trabajo. Las ideas no tienen piernas, no andan solas.
Los negocios, si van bien, pueden dejar dinero, pero solamente las empresas y las organizaciones saben crear valor y construir legado. ¡La mejor estrategia son las personas, primero el quién, y después el qué! En estos tiempos tan tecnologizados, el management exige escorar la balanza a favor de las personas en la ecuación tecnología/personas, pero sin perder la competitividad. Más empatía y menos tecnología (no es literal, pero sirve de ejemplo). El legado no puede ser un postureo o cuatro diapositivas de PowerPoint. El legado debe ser real, debe ser de verdad y vivido. El propósito de las empresas no se construye con discursos pirotécnicos, se teje gracias a líderes imperfectos que dan ejemplo.
Liderar es sumergirse en la complejidad y devolver claridad y ejemplo. Y ojo, la complejidad es incompatible con la simplicidad. Pero sí es compatible con la sencillez. La simplicidad es adherirse al atajo. La sencillez es otra cosa, es lograr que parezca sencillo lo que, en realidad, es muy difícil. Esto es liderar con mayúsculas. Para sofisticar, complicar, inventarse veinte indicadores más, vale cualquiera. Liderar es influir, inspirar, servir y amar, finalmente. El resto son milongas. Mi padre me dejó un legado como un timón que guía mi vida, para actuar con honestidad, con humildad, de manera servicial, con sencillez (que no es lo mismo que simpleza) con alegría contagiosa y agradecida, alejado de la mediocridad, con el ego y la arrogancia de los pluscuamperfectos apartados de la ecuación, sabiendo de dónde vengo y sobre todo a dónde voy.
Roberto Cabezas Ríos. Top 1 HR Influencers in Spain 2025, Expert in Higher Education Management, Universidad de Navarra