El Rincón

El oscuro túnel cuyas entrañas necesitamos horadar

Se castiga el desempeño profesional enviando un mensaje letal al funcionario: obedece y calla o habrá consecuencias

La presidenta del Gobierno, María Chivite, habla por teléfono durante el pleno del Parlamento esta semana
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La presidenta del Gobierno, María Chivite, habla por teléfono durante el pleno del Parlamento esta semana
La presidenta del Gobierno, María Chivite, habla por teléfono durante el pleno del Parlamento esta semana

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Miguel Ángel Riezu

Publicado el 29/06/2025 a las 05:00

Horadar las entrañas de Belate va a ser la clave. Son las obras de unos túneles que amenazan con taladrar, a la vez que la montaña, los cimientos que sostienen el Gobierno de María Chivite (PSN). Todo lo que sabemos ya (las irregularidades para forzar la adjudicación y que la pareja Acciona-Servinabar sea la gran protagonista de la presunta corrupción en Navarra según la UCO) augura que ese va a ser un agujero negro para nuestra vida pública. El juez del Supremo, eso sí, acaba de recordar que no está entre los temas que ya está investigando. Pero eso no debiera ser un consuelo ni una excusa. Hay mucho en juego y la desconfianza y la sospecha no pueden quedarse flotando.

Cargos y partidismo. De momento, lo que estamos comprobando es como la gestión política se ha centrado hasta ahora en vapulear a un letrado que desde el comienzo vio claras las sospechas. Es el colmo. Pone rostro a los males de la politización de la Administración. Algunos cargos empeñados en aplastar a quién osa llevarles la contraria. Se castiga el desempeño profesional, enviando un mensaje mortífero a los funcionarios: obedece y calla o habrá consecuencias. ¿Esta es la gestión pública de la que presume el Ejecutivo? Bochornoso.

En este vergonzoso asunto la única que ha dado la cara ha sido la responsable de la Oficina de Buenas Prácticas y Anticorrupción del Gobierno, de la que algunos dudamos de su razón de ser. Ha llamado a las cosas por su nombre (represalias) y exigido una vuelta atrás inmediata. Eso se llama independencia de criterio, al menos aquí.

Y ni con el varapalo a cuestas, Obras Públicas ha dado su brazo a torcer más allá de devolver al funcionario a su lugar de trabajo y decir que una cosa nada tiene que ver con la otra. Se ha buscado excusas para salir al paso (que si no sabía que el letrado era el denunciante), hasta que se ha demostrado que caían por su propio peso y han tenido que pedir disculpas finalmente al afectado ¡Cuatro días después de hacerse público¡ Una gestión que no hay por donde agarrar. Oiga ¿Y ningún sindicato sale a defender al funcionario contra los abusos de su jefe? ¿Para que tenemos 122 liberados sindicales?. Inaudito también.

Tres razones. María Chivite, mientras tanto, se aferra al puesto esperando que el verano haga de amortiguador de sus males, Cerdán pase al olvido y Alzórriz no de más titulares. Señaló en el Parlamento tres razones por las que no dimite. Qué cuenta con el apoyo de su partido, que tiene el apoyo de sus socios de Gobierno, y que no ha cometido ningún delito y “no voy a huir”. Como si las responsabilidades políticas, evidentes, no existieran también.

Pero ninguna de estas condiciones son inmutables y, menos, ahora. Que tiene el respaldo del PSN, sí. Se lo acaba de ratificar su fiel Ejecutiva. Pero haría mal en olvidar que el apoyo de su partido desde Madrid puede perderlo si las cosas van mal y el caso Cerdán escala la desconfianza de Moncloa hacia la organización navarra. O si Sánchez necesita cortafuegos más altos.

Fisuras y riesgos. Y con los socios, las filas están mucho menos prietas de lo que parece desde fuera. Es cierto que ninguno está pensando en salir del Ejecutivo. El poder es una argamasa muy fuerte y no hay alternativas. Les pasa como a la coalición multicolor de Pedro Sánchez en Madrid. Pero eso no quiere decir que no haya fisuras y que no teman verse salpicados por las llamas que abrasan al PSN. Contigo Navarra tiene el follón político dentro. Uno de sus miembros, Podemos y su nueva responsable navarra, piden ya a la consejera Begoña Alfaro que deje su puesto. Alfaro inició ya desde hace meses un viraje para alejarse del partido morado y no caer en las luchas cainitas de la izquierda a la izquierda del PSOE. Veremos como se mueven las fichas.

Geroa cierra puertas para no quemarse y diferencia entre la posible corrupción en el PSN y en el Gobierno. Como si no hubiera vasos comunicantes y como si la primeras obras no sucedieran en el Ejecutivo de Uxue Barkos.

Ahí tenemos al dueño de Servinabar, epicentro de la trama, amigo y socio de Cerdán, pero también muy vinculado al mundo nacionalista, el hombre que ha tenido los despachos políticos del Palacio de Navarra abiertos de par en par hasta hace cuatro días, haciendo gestiones lo mismo para una línea de alta tensión, una mina de potasa, obras públicas o un centro de datos. ¿Alguien cree de verdad que esto no ha hecho sino comenzar?

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