Todo ello presuntamente
"El momento en que Sánchez salió de Ferraz la noche del 1 de octubre de 2016, Santos Cerdán percibió el inconfundible aroma de las grandes oportunidades"

Actualizado el 27/06/2025 a las 23:42
Leyendo los titulares del 2 de octubre de 2016, tiene uno la sensación de leer sobre una realidad paralela. “Los críticos tumban a Sánchez en un Comité Federal bochornoso. El ya ex secretario general del PSOE promete “apoyo leal” a la gestora, que estará presidida por Javier Fernández”. “KO a Sánchez, jornada dramática para el PSOE”.
En todas las portadas se incidía en lo bochornoso de la jornada anterior, con intentos de fraude incluidos. Este bochorno lo comparten el PSOE de hoy y el de entonces. Por lo demás, la lealtad de Sánchez duró lo que suelen durar sus opiniones. Contaba entonces el lenguaraz Revilla que Sánchez se presentaría a las primarias, convencido la misma noche de autos por Begoña Gómez de la necesidad de resistir.
Sánchez se echó entonces a la carretera con los tres incondicionales que le quedaban (José Luis, Santos y Koldo, auténticos camisas viejas de su causa) para recuperar el partido perdido. La foto no es un bulo.
Lo de Cerdán ¿fue romanticismo de un político de provincias que se lanza a combatir gigantes como Sancho con Don Quijote, o fue más bien la apuesta a todo o nada de un frío calculador con mucho que ganar? En otras palabras, ¿ayudó Cerdán a Sánchez o se sirvió de él?
Mi hipótesis es que en el momento en que Sánchez salió de Ferraz la noche del 1 de octubre de 2016, Santos Cerdán percibió el inconfundible aroma de las grandes oportunidades, esas que solo se presentan una o dos veces en la vida. Olfateó la posibilidad de dar el salto a Madrid apostando todo al caballo aparentemente perdedor. Si la apuesta no sale poco puede perder: se queda en la política foral. Pero si sale bien, el ganador le debe mucho. A él y a los otros dos apóstoles. Los informes de la UCO sostienen que para entonces Cerdán tiene motivos de orden crematístico, y no ideológico, político o sentimental, para buscar el salto. No es el Santos, ni el santo, que parece ser. Recordemos que la relación de Koldo García y Cerdán viene de atrás (2013) y que existen indicios de facilitaciones informales en el proyecto de Mina Muga en 2015.
Del mismo año datarían, según la UCO, la constitución de Servinabar, pero sobre todo la cesión a Cerdán de una participación sustancial en dicha empresa. Todo a nivel local, pero con los elementos estructurales clave ya consolidados para un eventual salto a las grandes ligas, a la espera solo de una oportunidad. En la foto en la que aparecen Sánchez, Ábalos, Cerdán y Koldo puede el lector estar seguro de que todos están pensando “si esta jugada nos sale lo petamos”, cada uno por sus particulares motivos.
Finalmente, la jugada sale, y en 2017 Sánchez gana las primarias y vuelve a la secretaria general del PSOE. Aún falta el más difícil todavía.
Hay que llegar al gobierno y hasta las mencionadas primarias de 2017 Sánchez se ha demostrado experto en perder cosas…incluidas las elecciones generales -recordemos que la moción de censura de Sánchez la votan 84 diputados socialistas y que ni siquiera las primarias de 2014 se libran de la sombra de la sospecha-. Es la segunda gran oportunidad de Cerdán: negociar con los nacionalistas en 2018 y sobre todo, y apoteósicamente a cara descubierta, con el prófugo Puigdemont en 2023. Entre una y otra, la defenestración de Ábalos, nunca bien explicada desde el entorno socialista, aunque los mentideros madrileños llevaban largo tiempo enterados de sus andanzas con Koldo García. Y tras esta caída, el ascenso de Santos Cerdán hasta la altura desde la que se ha precipitado hace pocos días.
Es posible que Sánchez nunca supiera nada sobre lo que andaban haciendo sus tres mosqueteros del Peugeot, pero parece también verosímil que no viera porque no quería ver; que prefiriera colocar sus conductas en un ángulo muerto. Ya se sabe que “el que pregunta se arriesga a que le respondan”. ¿De verdad no sospechó nada cuando Cerdán pidió ser colocado en Indra? Sánchez pudo pensar que haciendo la vista gorda atendía a los servicios prestados, aunque creo que en este caso fue Sánchez el que les hizo el servicio a todos sirviéndoles de pasarela y de trampolín para sus negocios en Madrid. La verdad, de momento, solo la sabe él.
Estando como estamos en el comienzo del procedimiento, cabe suponer que, como con las cerezas que hacen célebre a la hermosa villa donde Santos dio sus primeros pasos (los políticos y los otros), bastará con tirar de una revelación, de una grabación, de un mensaje para sacar cuatro o cinco más, a cada cual más colorido y sabroso.
Todo ello presuntamente, por supuesto.
Alfredo Arizmendi Ubanell. Licienciado en Medicina (UNAV). Licenciado en Odontología (UAX) y master en Comunicación (UPF)