"Los mayores de mi vecindad ni hacían café ni contaban historias, pero saltaban diestramente, con valentía, por encima de las llamas ante la admiración de todos"

Publicado el 26/06/2025 a las 05:00
Estoy leyendo El maravilloso viaje del pequeño Nils, de Selma Lagerlof, y en sus páginas precisamente en estas fechas, me he encontrado con la descripción de la noche de Santa Valborg, tan parecida a nuestra noche de San Juan. A la noche de San Juan que yo recuerdo. Cuentan, que la noche de Santa Valborg, los niños recogen ramas, troncos, y cuantos objetos combustibles encuentran, y si alguien puede hacerse con un tonel de alquitrán vacío, lo guarda como un tesoro y no lo muestra hasta que va a ser arrojado al fuego. En algunos lugares se encienden dos, tres, y hasta más hogueras, y al llegar la oscuridad su entusiasmo crece según se van alzando las llamas aquí y allá. Los mayores la rodean, hacen café y lo toman a su alrededor mientras cuentan historias.
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Leer esto me ha hecho ver el parecido con San Juan, aunque allí fuera el hielo el que rodeaba el ambiente y aquí el calor de la noche de junio, pero igual que los niños suecos, los de aquí recorríamos las casas de la vecindad pidiendo algo para la hoguera, y volvíamos gozosos portando una silla con tres patas, un cesto desfondado o un cajón. Nunca un cubo de alquitrán vacío, pero sí algunas escobas viejas que lucían mucho en la fogata. Lo más curioso que llegué a ver en ella fue una corona de flores resecas, de la que pendía una cinta en la que familiares o amigos no olvidaban a su ser amado. Los mayores de mi vecindad ni hacían café ni contaban historias, pero saltaban diestramente, con valentía, por encima de las llamas ante la admiración de todos. Hace mucho que no veo una hoguera de San Juan. Los campos que rodeaban mi casa ya no son campos en los que pueda hacerse sino casas altas rodeadas de aceras, árboles y parques infantiles. Pero cada año recuerdo aquellas noches en que ardiendo nuestras mejillas por la proximidad del fuego, contábamos cuantas veces había saltado sobre él el más valeroso de nuestros vecinos.