Cartas de los lectores
Tren Pamplona-Zaragoza, a fuego lento


Publicado el 24/06/2025 a las 05:00
Una nueva aventura ha acontecido en el tren Zaragoza-Pamplona. Bueno, quien dice tren dice contenedor sobre raíles, porque estoy segura de que este armatoste no cumple con los requisitos para llamarse tren.
Situación: pico de calor en España, temperaturas de 40°, último día lectivo en muchas CCAA, numerosas familias aprovechando desde el primer día para irse de vacaciones… Conclusión: mucha gente, y mucho calor.
Con la llegada del verano, los previsores suelen hacer el cambio de armario, revisando si sus prendas adecuadas para el calor están en buen estado, o si por el contrario es necesario realizar algún cambio o ajuste. Esto es lo que podría hacer renfe con sus trenes, comprobar que son viables, pero recordemos la palabra clave: “ser previsor”. Evidentemente renfe ni se plantea hacer algo así. ¿Qué puede ir mal con trenes antidiluvianos que fallan más que una escopeta de feria?
El resultado son vagones sin aire acondicionado con temperaturas exteriores muy altas. En consecuencia, los viajeros se reparten por los vagones por los que sí corre un fino hilo de aire fresco, teniendo que ir de pie por la saturación que se produce, y causando un hacinamiento importante. El trayecto es largo, son más de dos horas pasando calor y, aunque todos tratamos de ser muy cívicos, quiero hacer un llamamiento especial a esas personas que se descalzan, como si estuvieran en su casa: lo que tú crees que es buena idea, no lo es, te huelen los pies, deja de sacarlos al pasillo para atufar al de enfrente.
En conclusión: nos vamos cociendo a fuego lento durante 170 kilómetros. Y de aquí no va a salir ningún plato gourmet, sino decenas de viajeros enfadados que sólo ruegan unos mínimos. Dónde quedan aquellos 27° de máxima en verano.
Leyre Epifanio Barral