Trinquete

Iker Espinal: "Tengo dos txapelas, pero hacerse un hueco en Francia es difícil"

El domingo Iker Espinal se hizo con el Parejas de Trinquete en Francia, junto con la leyenda Baptiste Ducassou. Dos participaciones, dos títulos. Así es la vida de trinquetista de un navarro al otro lado de la muga

Iker Espinal, en la Ciudadela con la txapela de campeón de Francia volando a su lado.
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Iker Espinal, en la Ciudadela con la txapela de campeón de Francia volando a su lado.eduardo buxens
Iker Espinal, en la Ciudadela con la txapela de campeón de Francia volando a su lado.

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Luis Guinea

Publicado el 28/04/2026 a las 05:00

Iker Espinal Aldaregia (Pamplona, 1996) es un enamorado del frontón, la pelota... y desde hace tres años del trinquete. Se nota, lo vive. Su mente, su conversación, va más mucho más allá de la inmediatez del puro resultado. A Espinal le apasiona todo lo que hay detrás, cualquier aspecto técnico, táctico, nutricional, físico, ergonómico que le pueda hacer mejorar y disfrutar más en la cancha. 

¿Qué sabor le ha dejado su segunda txapela en el Parejas de Francia?

Estoy muy contento, cuando entré en el campeonato me marqué como objetivo traer la txapela, y lo he conseguido. 

¿Cómo fue la final?

Éramos favoritos, pero fue una final muy dura. Se ensució un poco con una pelota que para mí era demasiado baja. Ellos son muy pelotaris, pelean todo, y yo terminé con las manos muy hinchadas. Del 25 para adelante no disfruté nada. En las finales se sufre mucho, no hay que exhibirse, hay que ganar.

Ha jugado con Baptiste Ducassou, que es toda una institución en el trinquete en Francia. 

Sí, si hablas de trinquete hablas de Ducassou. No me esperaba jugar el Parejas con él, porque llevo muy poco tiempo y ha sido un año complicado, porque hacerte hueco entre los delanteros no es fácil. Arriba hay gente muy buena. Para mí ha sido un año de aprender mucho, de buscar mi sitio. Porque si has ganado una vez la txapela ya parece que está todo hecho, y no es así. En mi cabeza casi no estaba ni entrar en primera. El campeonato me ha pillado en un buen momento.

¿Ha sido más complicado que jugar con Luis Sánchez? 

Es que con Luis todo era muy sencillo porque nos conocíamos mucho; hice buenos partidos porque estaba bien, y Luis fue para arriba. A Baptiste no le conocía mucho, había jugado poco con él y me ha tocado viajar cada tres días para entrenar con él y nos hemos entendido muy bien, he aprendido muchísimo. 

¿Cómo es él? 

Es como el profesor de todo esto. Después de la final le dije que tenía pena por acabar esto porque he estado dos meses muy a gusto con él. 

¿Cómo enseña? 

He aprendido mucho en lo que es visión del juego. Cuando tenía la pelota en un sitio, él me decía las opciones que tenía. Hemos preparado muy muy bien los partidos, estudiando muy bien a los contrarios... con Ducassou he desbloqueado jugadas que yo no tenía hasta ahora. Es como si antes jugara en automático, ahora tengo otra visión de las cosas, he aprendido a sacar la pelota más. Soy un pelotari que cuando me enredan, yo me enredo más. Veo el hueco y trato de hacer tanto enseguida. Él juega con mucha paciencia, madura todo. Para mí es como si en dos meses hubiera hecho un master, con Ducassou me he hecho pelotari en dos meses. Ha sido muy rápido, muy intenso. A mí me gusta hacer las cosas de forma profesional, pero es que él lo hace todo superprofesional. Mide todo,estudia todo, tiene un carácter superganador que dentro de la cancha te come. Él te lleva, te exige y del 0 al 40 no hay ni un segundo de relajación. Si el partido va fácil, quiere acabar. Y fuera de la cancha es una persona increíble. 

Ducassou es un asesino en la cancha.

Sí, sí. Allí no hay bromas en la cancha. Yo desde el primer día vi que esta gente no quiere perder ni en los entrenamientos. Cuando vas a Francia a entrenar, vas a ganarte el puesto dándolo todo porque son profesionales a tope. Todo es muy exigente en lo físico, pero también en lo mental. Todo es muy intenso, y el margen de error no existe. Me exprimo al máximo.

Para crecer hay que hacer esto.

Exacto. Llevo tres años jugando a trinquete en Francia, es mi tercera participación en un campeonato de primera y de cada paso que hago me llevo un aprendizaje. Cuando gané el Parejas con Luis Sánchez me sentía como que sabía todo y si comparo este año con el pasado, me parece que no jugaba nada. Yo me exijo mucho, hago mucha autocrítica. Había ganado la txapela, y al meterme a la cama estuve pensando. Al final un título está muy bien, pero lo que de verdad valoro es el día a día, el disfrutarlo entrenando... y he visto que queda mucho por aprender.

¿Cómo es ser profesional en Francia? 

No es ni fácil ni difícil. Es lo que hemos elegido y soy muy afortunado de haber tenido esta oportunidad. Yo fui al Mundial de Biarritz en 2022, me vieron jugar en frontball, en mano a mano y me tentaron. Me rompí el codo, me recuperé y me volvieron a tentar. Tenía 26 años y dije por qué no. Era arriesgado, pero siendo cabezón he conseguido meterme ahí. Tengo dos txapelas, pero hacerte un hueco arriba es difícil.

Iker Espinal, con la txapela de campeón de Francia.
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Iker Espinal, con la txapela de campeón de Francia.www.eduardobuxens.com
Iker Espinal, con la txapela de campeón de Francia.

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¿Porque son más viejos, más listos, más técnicos? 

Porque es un mundo muy cerrado, nos ven como el de fuera y es difícil hacerte un hueco entre ellos. Para meterte en los Masters, que es lo más importante del año y se juega en verano, tienes que estar entre los cuatro mejores delanteros para entrar. Ospital y Larralde son fijos, Pierre Etcheverry se ha metido también ahí y queda una cuarta plaza que nos la jugamos Eñaut Etxeberria, Mariluz que es muy joven y viene muy bien y yo. Estamos todo el día a la pelea, el año pasado de seis Másters me metí en dos. Te cuesta entender un poco cómo funciona esto, dependes de la empresa. No he entrado en Anglet, y sé que tengo que hacerlo mejor. 

¿Cómo es el trato con ellos?

 Con los pelotaris y la empresa es bueno, y con el público sé que les gusto porque mi juego es un poco diferente. Vengo del frontón, tengo más izquierda y más jugadas. Pero el abecé es el abecé; yo me siento querido y creo que mi juego gusta.

¿Qué tienen ellos que no tenga? 

Muchas horas de trinquete, muchas. Larralde tiene una volea terrible, Ospital una defensa terrible... y yo tengo un poco de todo. No destaco en nada, pero tengo un buen nivel en todo, soy completo. Creo que la volea la he mejorado y mi juego ha subido un poco. Sé que tengo mucho que mejorar pero poco a poco saco mi juego. 

¿Qué hay que cambiar?

Yo vengo del frontón y era más flaco y me centré en coger kilos para poder jugar bien allí. Ahora he bajado un poco el físico y estoy metiendo muchas horas de trinquete, hasta cuatro días a la semana entre aquí y Francia, más los partidos.

¿Cuál es el siguiente paso? 

Tengo que estar centrado en mejorar, en mí. Sé lo que tengo y lo que puedo llegar a dar. Si saco mi mejor versión creo que puedo llegar arriba y estar con los mejores. Quiero disfrutar, intento aprovechar las oportunidades. Yo creo que puedo estar aquí siete u ocho años más.

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