"No se puede esperar nada de nadie, decimos, no por mal pensados sino por la cantidad de manos quemadas que se ven por ahí"

Actualizado el 19/06/2025 a las 00:03
Es solo últimamente o siempre hemos vivido de sobresalto en sobresalto? Tal vez todo viene de antaño, pero sin embargo tengo la impresión de que ahora están sucediendo tantas cosas que ya no soy capaz de asimilarlas: guerras terribles que parecen estar en manos de jefes de Estado en los que nadie confía, catástrofes naturales arruinando ciudades y a quienes en ellas habitan, personas que todavía sufren las consecuencias de la pandemia que padecimos hace unos años, pero que se ha hecho persistente en ellas. Y cuando creíamos que ya teníamos suficiente, se descubre que unos políticos en quienes el gobierno decía confiar plenamente, han estado embolsándose un dinero que al fin y al cabo sale de los bolsillos del resto de los españoles.
No se puede esperar nada de nadie, decimos, no por mal pensados sino por la cantidad de manos quemadas que se ven por ahí, porque sus propietarios las pusieron ingenuamente en el fuego. Los que todavía nos seguimos asombrando ante tales hechos, nos sentimos apenados de que el mundo sea así, de que quienes pueden hacerlo no solo no terminen con las guerras sino que las aviven, y de que el dinero sea la única ambición de algunos que dicen servir a la patria. Pero a la vez intentamos que la vida siga siendo llevadera. Nos alegra ver la tómbola y el vallado del encierro, preludio de unos sanfermines que muchos esperan con alegría. Queremos, pase lo que pase, ser como la misma naturaleza, que restaura o borra algunos de sus excesos: vuelve a asomar la hierba en lugares donde antes la quemó un incendio, el agua desbordada de los ríos regresa a su cauce, asoman en los frutales cerezas, manzanas o ciruelas, empiezan a madurar las espigas del trigo que convertiremos en pan, y florecen los geranios de las macetas de cualquier ventana, sin pedir a cambio untos ni comisiones.¿No tendrían algunos que tomar ejemplo de ella?