"Qué quieren que les diga: a mano me sale mejor, como si escribiera a la misma velocidad que pienso"

Publicado el 12/06/2025 a las 05:00
En su artículo del XLSEMANAL, dice Juan Manuel de Prada que escribe a mano. Uno más, pensé. Y me doy cuenta de que somos muchos los que lo hacemos así, asombrando a los que casi nacieron con un ordenador atado al cordón umbilical. Hasta alguno de mis hijos se sorprende de que yo lo haga con pluma estilográfica. Pero qué quieren que les diga: a mano me sale mejor, como si escribiera a la misma velocidad que pienso.
Creo que me encariñé con la escritura desde que empecé a llenar una página entera, línea a línea y a lápiz, con la frase: mi mamá me ama, intentando mejorar mi torpe letra. Casi lo conseguí con un cuaderno más de mayor, una de cuyas muestras para repetir decía que Felipe II prefería no ser rey antes que tener súbditos infieles a la Iglesia. Mi letra, tratando de imitar el modelo era ya inglesa, como la de todos los de la clase. ¿Por qué cambió?, ¿cuándo las palabras que escribía dejaron de inclinarse a la derecha para mostrarse rectas, como lo son ahora? Como amante de la escritura siempre he admirado “la buena letra”, especialmente la de una de mis hermanas, tan personal que la distinguiría entre todas, pero tan perfecta que jamás hubo que preguntarle ¿qué has puesto aquí? Mi letra no ha mejorado, mis enes y emes se han convertido en úes, y cuando trato de mejorarlas para que se entienda mejor, me queda un escrito bastante chapucero.
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Pero pese a mi imperfección caligráfica, me encanta escribir, y cuando uno de mis cuadernos se llena, aunque no sea una novela de 1600 páginas, como las de Prada, sino otra de 200, o un cuento de solo 50, lo siento mucho más mío que todo ese montón de perfectos folios en arial 12 que salen de la impresora, tan normales y legibles. Me gusta el ordenador, sin duda alguna, lo utilizo a diario y por ese medio envío mis escritos a las editoriales, pero ese primer contacto, ese volcar al papel lo que ronda mi cabeza, prefiero hacerlo con la pluma en la mano. Como tantos otros del oficio.