"A mí mismo, que me despisté grabando la escena, me metió un pechazo una señora agente con un caballo policía tordo que me dejó caliente el lomo"

thumb

Chapu Apaolaza

Actualizado el 10/06/2025 a las 23:44

Poco antes de que por la puerta grande -¡pero grande!- de las Ventas saliera Morante de la Puebla a hombros se asomaron los policías nacionales y se pusieron muy tiesos delante de la chavalada. Uno de los pibes, que no llegaría a los veinte años, le dijo al madero: “Cuando salga el torero, nos lo llevamos por aquí, ya verás”, y señaló a la calle de Alcalá por la que iban los coches desesperados por la inminencia del lunes. “Eso no va a pasar”, le dijo el policía.

-Es Morante de la Puebla.

-Y yo soy guardia.

¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA

Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF

Al rato, apareció y se lo llevaron y los policías, que no estaban acostumbrados, se supone, a lo que es una corrida de toros y estarían mentalmente en un partido de fútbol de alto riesgo, se liaron a empujones, a rodillazos y a porrazos con el personal para que avanzara, para que no tocaran al torero, para que le dejaran pasar. Nadie iba a hacer nada a Morante, pues no había sitio en el que lo quisieran más, y el torero miraba desde arriba el espectáculo, contrariado por la violencia que se estaba utilizando. 

En este país puedes hacer un ongi etorri, pero no se te ocurra sacar a hombros a un torero porque la UIP te pone de verano. A mí mismo, que me despisté grabando la escena, me metió un pechazo una señora agente con un caballo policía tordo que me dejó caliente el lomo en no sé qué Termópilas absurdas en las que las fuerzas de seguridad convirtieron la salida a hombros del genio de la Puebla al que los chavales querían llevarse al hotel. Últimamente, la policía se pone muy graciosa en las cosas de los toros y al hijo de un amigo en el encierro por poco no le parten la cara por responder a un señor foral. En los tendidos a veces entran y se llevan a un torpe como si estuvieran deteniendo a Urrusolo Sistiaga en un exceso que yo no llego a entender. Después va uno agarrado al pitón de un toro por Telefónica como si se agarrara a la barandilla del autobús de Juanpe Lekuona y nunca más se sabe de él. La fiesta y la porra no se llevan bien; yo creo que hay días en que es mejor que se queden en los cuarteles o en los bares.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora