La rareza de las tierras raras
"No son tan escasas como para llamarse raras, ni en realidad son tierras, pero se han convertido en el petróleo del siglo XXI"

Actualizado el 06/06/2025 a las 23:44
En otra de sus histriónicas intervenciones desde que accedió al poder, Donald Trump lanzó su oferta para llevar la paz a Ucrania tras una conversación telefónica con Vladimir Putin. De las explicaciones de Trump a raíz de la charla telefónica con su homólogo ruso, una de las cosas que más ha sorprendido en el mundo de la política internacional (al margen de las concesiones territoriales a los rusos y la garantía de que Ucrania no entre en la OTAN) es que el presidente norteamericano ponía precio no sólo al apoyo armamentístico prestado hasta la fecha a Zelenski, sino al servicio de mediación en el conflicto por parte de EEUU y, por tanto, reclamaba el acceso a las “tierras raras” (ETR) de Ucrania.
Pero, ¿qué son las tierras raras?. Las ETR son los elementos que mueven el mundo tecnológico y que no son tan escasas como para llamarse raras, ni en realidad son tierras, pero que se han convertido en el petróleo del siglo XXI, uno de los recursos naturales con mayor peso geopolítico como ya ha quedado claro en las negociaciones llevadas a cabo entre Trump y Zelenski.
Cuando se descubrieron, se les denominó raras porque nunca se habían visto, y tierras porque ese es el término geopolítico del siglo XVIII para los óxidos. Nunca aparecen en concentraciones muy altas y suelen estar mezcladas entre sí con elementos radioactivos como el uranio y son difíciles de separar. Eran una curiosidad química y resultan ser buenos semiconductores eléctricos.
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Las ETR están compuestas por diecisiete elementos químicos, en su mayoría escasos, y forman parte de las llamadas materias primas estratégicas, indispensables en telefonía, energías renovables o medicina, y resultan imprescindibles para la industria aeroespacial y militar debido a que se utilizan para la fabricación de sistemas de guía y radares, así como para la construcción de satélites.
Actualmente, China controla la mayoría de tierras raras y puede manipular precios o restringir exportaciones en respuestas a sanciones o disputas comerciales, de ahí que el descubrimiento de fuentes internas viables es una prioridad de seguridad nacional para EE UU.
En el año 2010, Pekín, en su lucha reivindicativa sobre la propiedad de las islas Senkaku, que pertenecen a Japón,y en respuesta a Tokio, restringió las exportaciones de ETR a Japón, lo que alertó también a Washington y a otras potencias de la dependencia monopolística de China. De ahí el interés de Trump por Ucrania y Groenlandia.
Actualmente, China posee el 37% de las reservas mundiales de ETR. En 1996, su producción fue de 50.000 Tm., y en 2019 alcanzó la cifra de 132.000 Tm. Por su parte, EEUU sólo produjo 26.000 Tm. De ahí que sea el mayor comprador de ETR a China en una relación muy tensa y compleja, ya que Pekín aplica tasas de exportación sobre las tierras raras muy superiores a las que graba sobre los productos acabados que las usan en su fabricación.
Ya en el año 1992, el entonces presidente chino Deng Xiaoping, se expresó con una frase que se ha hecho histórica por lo significativa que resultaba: “Los países de Oriente Medio tienen el petróleo, pero nosotros tenemos las tierras raras”.
No obstante, no todos son ventajas, y ya se han lanzado críticas en contra, dado que si bien es cierto que poniendo el ejemplo de las instalaciones de placas solares o el uso de coches eléctricos evitan la contaminación atmosférica por emisión de CO2, por otro lado, ocasionan incalculables destrozos en las regiones de su extracción lo que lleva a pensar que las energías renovables no son tan verdes o tan limpias como se podría considerar y que en un futuro incluso pudieran causar daños superiores a los procedentes de las energías fósiles o nucleares.
Actualmente, la República Popular China ha planteado la posibilidad de convertir las ETR como un arma contra EE UU, un arma que podía tener un efecto bumerán, pues ya ha reconocido que una crisis entre ambos países igualmente acabaría perdiendo, si bien EE UU se llevaría la peor parte. Las tensiones entre EEUU y China representan una amenaza para la economía global. De hecho, esta inestabilidad ha provocado el alza del precio de las ETR a más del doble en poco tiempo.
El control sobre las ETR es tanto una fortaleza estratégica para China como un desafío para la economía global y la búsqueda de minerales críticos y ETR puede convertirse en una nueva forma de imperialismo que arrastre opresión y resistencia.Como conclusión, decir que en definitiva las “tierras raras” representan un recurso crucial en la construcción del futuro tecnológico y sostenible, pero su explotación no debe olvidar un principio fundamental: “La tierra es para el que la trabaja”.
Joaquín Garro Domeño. Doctor en Seguridad Internacional