Un esperpento que exige transparencia
"La comparecencia de Leire Díez y la posterior irrupción de Aldama devinieron en un espectáculo bochornoso. Ni Sánchez ni el PSOE han dado aún una respuesta solvente sobre las andanzas de Díez"

Publicado el 05/06/2025 a las 05:00
En medio de una enorme expectación, la comparecencia convocada por la ex concejal del PSOE, Leire Díez, en un hotel de Madrid para lavar su imagen se convirtió en un espectáculo bochornoso, rematado por algunos de los personajes más sospechosos de la actualidad política. La irrupción del comisionista Víctor de Aldama, considerado el “nexo corruptor” del ‘caso Koldo’ y presuntamente implicado en el fraude de los hidrocarburos, obligó a Díez a a acabar su comparecencia sin haber aclarado nada, más allá de intentar desvincular de sus enredos al partido del que se acaba de dar de baja. Lo hizo escoltada por Javier Pérez Dolset, investigado por desviación de subvenciones públicas y “amigo”. Un forcejeo entre ambos empresarios puso el punto y seguido a un esperpento que exige transparencia a voces.
Pedro Sánchez no puede seguir callado ante lo que es un escándalo, aprovechado por Núñez Feijóo para movilizar las calles. Díez buscó ayer el salto mortal en su rueda de prensa sin preguntas. Intentó justificar sus intrigas en busca de trapos sucios a mandos de la UCO que investigan al entorno de Sánchez como indagaciones sobre “los estragos del falso patriotismos” y la trama de hidrocarburos. Lo más grotesco fue confesar que tiene un pendrive con casos judiciales ajenos al PSOE y que lo ha entregado en la sede del PSOE en la víspera. En esta caso, Leire Díez rindió cuentas a puerta cerrada. El PSOE se equivocaría si cree que el problema termina al darse de baja como militante. Ya no tendrá necesidad de expulsarla, sancionarla o suspenderla. Pero lo más dramático para los socialistas es que ni Sánchez ni la dirección del partido han dado una respuesta solvente sobre las andanzas de quien entraba en Ferraz y ocupó cargos en dos empresas dependientes del Gobierno. Emiliano García Page fue el único ‘barón’ en plantear un salto sin red: adelantar las elecciones generales para evitar “arrastrar” a los territorios. En este endiablado contexto para las socialistas, llega la manifestación convocada por Feijóo el domingo, en la que el líder del PP fía continuar con su presión.