Lamenté que un idioma tan rico como el nuestro se vaya empobreciendo de tal manera que lo que antes considerábamos “palabrota”, se haya apoderado de él

Actualizado el 21/05/2025 a las 23:03
Guillermo Brown, el mejor amigo de mi adolescencia, se lamentaba de que en el libro que estaba leyendo, se sustituyera con un espacio en blanco la palabra malsonante que decía el protagonista cuando estaba indignado. Hubiera querido conocerla para poder utilizarla él mismo en alguna ocasión. Y me hizo reír cuando llegada la ocasión y a falta del vocablo, oportuno decía a quien le había ofendido: ¡blanco, blanco, blanco!
Nadie recurriría hoy al ¡blanco! de Guillermo, puesto que aun los más pequeños conocen enseguida un buen número de “tacos”. Me lo confirmó una madre que asistió a un partido de fútbol en el que jugaba su hijo preadolescente.
En casa ya se le suele escapar alguno, pero me sorprendió los que decía entre sus compañeros. No tenía idea de que supiera tantos. Al menos el chico sabía dónde no decirlos, pensé. Pero lamenté que un idioma tan rico como el nuestro se vaya empobreciendo de tal manera que lo que antes considerábamos “palabrota”, se haya apoderado de él, que ya no se pueda escuchar una conversación que no esté plagada de ellas, por cierto sin venir estas a cuento con lo que se habla, y se dice con el mejor humor lo que antes solo se hacía indignado o enfadado. Y así, ¿Qué va a decir cualquier pequeño futbolista deseoso de imitar a los mayores? ¡Pero si hasta nuestros políticos hacen gala de un lenguaje que nos hubiera asombrado hace unos años! ¿Cuántas veces dijo o escribió hace unos días el presidente, que estaba hasta los mismísimos atributos masculinos de su anatomía? ¿Es esto normal? ¿tienen que hablar así personajes en los que todos nos fijamos y que deberían cuidarse de dar ejemplo?
Nuestro lenguaje se empobrece día a día y los que nos gobiernan tendrían que ser los primeros en no caer tan bajo. Y si no se les ocurre ninguna palabra para definir su mal estado de ánimo, que digan como Guillermo ¡blanco, blanco, blanco!