Defender lo que es nuestro

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Cristina Ibarrola

Publicado el 02/05/2025 a las 05:00

El reciente apagón energético sufrido en España nos ha recordado la urgencia de pensar a medio y largo plazo en nuestras infraestructuras estratégicas. Entre ellas, la gestión del agua se presenta como uno de los principales retos del futuro. Navarra ha realizado un enorme esfuerzo durante décadas para garantizar su seguridad hídrica, y hoy más que nunca debemos proteger ese legado y planificar con visión de futuro.

Infraestructuras como Itoiz y el Canal de Navarra no son sólo una obra de ingeniería; son garantía de desarrollo social, agrícola, industrial y económico. En UPN nos sentimos orgullosos de haber impulsado, junto a la sociedad navarra, este proyecto transformador. Orgullosos de haber puesto encima de la mesa las acciones y los medios necesarios para que hoy se pueda seguir avanzando en esta obra que iniciamos hace décadas. Pero no basta con mirar al pasado: es momento de volver a considerar estratégicamente el agua como un recurso clave de desarrollo y progreso.

Estamos ante otro momento clave que requiere la misma anticipación y mentalidad. Por eso hoy exigimos dos cuestiones que entendemos fundamentales: primero, garantizar la ejecución completa de la Segunda Fase del Canal de Navarra, posibilitando que más de 70.000 habitantes de la Ribera puedan consumir agua de calidad y la puesta en riego de al menos 21.522 hectáreas, es decir, ni una menos de las previstas; y segundo, que todas las dotaciones de agua de las que ha venido disponiendo históricamente Navarra permanezcan en la Comunidad foral.

¿A qué me refiero con esto? La integración en el Canal de Navarra de regadíos que se vienen abasteciendo del Canal de Lodosa, del Canal de Bardenas, del embalse de Alloz o de otros sistemas, está generando el preocupante riesgo de perder esas dotaciones de agua que se han venido utilizando históricamente y que nos pertenecen.

El esfuerzo económico que hemos hecho los navarros con Itoiz y con el Canal de Navarra no puede suponer una pérdida de otras dotaciones.

Y es lo que puede ocurrir por la falta de previsión del decreto del Gobierno de Navarra que actualiza el Plan de Regadíos, actualmente en tramitación, y que no incluye referencia alguna a la protección de las dotaciones de agua existentes.

Lo que desde UPN exigimos a través de una alegación presentada ante dicho plan es preservar que el agua de Navarra sea primero para los navarros.

No estamos pidiendo privilegios, se trata de no perder lo que es nuestro, de defender nuestro legado y de no perder oportunidades futuras. Otras Comunidades Autónomas ya lo han hecho. Aragón, Castilla-La Mancha y Cataluña han blindado sus derechos para que sus territorios no pierdan agua de la que ya disponían.

Navarra tiene derecho a conservar sus reservas estratégicas. Le ampara no solo la Ley estatal de Aguas, sino también el Amejoramiento del Fuero. Por tanto, no debemos renunciar a la soberanía hídrica de Navarra. No blindar las dotaciones de agua que históricamente han regado nuestros campos y que podemos aprovechar para necesidades presentes o futuras sería una irresponsabilidad histórica.

Sin las decisiones que se tomaron en su momento hoy sería imposible hablar de la llegada de agua desde Itoiz a la Ribera. Porque el proyecto que UPN diseñó buscaba precisamente transportar el agua desde el norte hasta el sur de Navarra.

No lo hicimos solos, lo hicimos de la mano de la sociedad navarra y junto con la colaboración del Estado. Y lo hicimos en contra de coordinadoras anti-Itoiz, de la izquierda abertzale y de los sectores más reaccionarios. No sin presiones, sin amenazas y sin sacrificios personales.

Debemos seguir actuando con la misma mentalidad y con la misma responsabilidad. No podemos fallar a las futuras generaciones y debemos adelantarnos para que de la misma manera que los navarros de hoy empiezan a disfrutar del esfuerzo colectivo realizado hace muchos años, los navarros de las próximas décadas también lo hagan y no nos tengamos que lamentar.

Lo merecen los hombres y mujeres del campo; lo merecen aquellos que nos precedieron y enseñaron a valorar y apreciar el fruto y el esfuerzo del trabajo; lo merece el tejido industrial y lo merecen de forma especial nuestros hijos, a los que el agua debe traer oportunidades y consolidar un modelo de sostenibilidad y progreso.

Cristina Ibarrola. Presidenta de UPN

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