Las agresiones rebajan la moral del profesorado

"El descontrol de las pulsiones de los adolescentes se tensiona mucho si los padres
no coordinan su educación con los planteamientos educativos de profesores y centros"

thumb

Antonio Sánchez-Asín

Publicado el 23/04/2025 a las 05:00

Nuestro sistema educativo pasó, a partir del 1990, con la LOGSE (Ley de Ordenación General del Sistema Educativo) de un modelo “autoritario”, donde el poder casi absoluto residía en el profesor, a un modelo “permisivo”, centrado en los derechos del alumno. En definitiva, se rebajó la autoridad del profesor y se enalteció el poder el alumno, considerándole el centro. En la última Ley de Educación, se rebajaron las exigencias académicas del alumnado para “pasar de curso con asignaturas pendientes”, provocando un descontento generalizado del profesorado frente a la poca inhibición de nuestros políticos y una desgana en la ciudadanía para enfrentarse a una revisión profunda de esa decisión tan trascendente.

¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA

Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF

Gran parte del profesorado está desmoralizado ante el aluvión de cambios que se han producido con estas ocho leyes de educación desde el 1990. A su vez, los sucesivos gobiernos han descuidado su dignificación y el reconocimiento de su estatus, pasando por alto la merma de su autoridad y la desvalorización que han sufrido ante los padres y la sociedad. Cabe mencionar, especialmente, a los profesores y educadores de los Centros de Menores, que desarrollan su actividad en un clima de agresiones “normalizadas” con “sobresaturación” de alumnos inmigrantes, donde, sólo, desde el mes de enero, “se registraron 61 agresiones verbales, 56 agresiones físicas, 47 por daños materiales y 6 por objetos arrojadizos” (Diario de Navarra 2/04/2025, pág.12).

Los Proyectos Educativos de los centros han tratado de subsanar estas limitaciones, pero “el principio de autoridad” ha quedado muy menguado y, muchas veces, es papel mojado y fomenta muy poco el cumplimiento de las normas. La falta de consistencia normativa ha creado un caldo de cultivo para que algunos alumnos pierdan el respeto total a los profesores y educadores.

Desde esta visión se hace difícil penalizar una conducta inadecuada del alumno, lo cual envalentona a los agresores y el profesor tiene que pasar a la defensiva para evitarse males mayores.

Si los padres y administraciones cuestionan las decisiones de los profesores, el alumno recibe un refuerzo para justificar en clase enfrentamientos con un profesor desprestigiado y desvestido de autoridad. Cabe añadir a lo anterior que, la falta de pautas de conducta en la familia hacia sus hijos, tiene un reflejo muy directo en las aulas.

El descontrol de las pulsiones de los adolescentes, en una etapa de cambio muy difícil, se tensiona mucho si los padres no coordinan su educación con los planteamientos educativos de los profesores y los centros. No hay duda en que la crisis interna por la que atraviesan muchas familias es un factor que complica mucho la reconducción problemática de los alumnos que rechazan frontalmente la escuela.

Tampoco debemos descartar las tensiones sociales que afectan y se manifiestan en actitudes agresivas, como proyección de los contextos marginales que puedan afectar al alumno: drogas, pornografía, marginación, delincuencia, etc...

Si a lo anterior añadimos los contenidos curriculares, no se pueden obviar las leyendas, ni los cánticos de sirena, sobre el verdadero impacto positivo de los dispositivos digitales en el rendimiento académico. Nuestros marcos educativos han relegado la acción de pensar y se la ha sustituido por la acción memorística, sin pasarla por el crisol del pensamiento crítico y el trabajo en profundidad de las áreas instrumentales: lectura comprensiva, ortografía, cálculo y problemas.

Las pantallas han producido una sustancial transformación en el funcionamiento intelectual de los jóvenes y en su forma de relacionarse con el mundo, pues muchos alumnos huyen del razonamiento demostrativo-deductivo, y prefieren el tanteo que ofrecen los hipervínculos. Han crecido con Internet y no se pueden desligar de él; son como prolongaciones de sus cerebros.

De acuerdo con numerosos investigadores, el menú de muchos niños se articula en torno a actividades lúdicas: redes sociales, comercio electrónico, videojuegos, videoclips, vídeos, películas, series, etc... Estas herramientas se pueden consumir sin necesidad de “esfuerzo” ni “competencias”, pues sólo sirven para “divertirse” y, además, suelen llevar un trasfondo violento. Bastantes de nuestros alumnos se fascinan demasiado por la imagen y la autoimagen, y corren el peligro para ser carne de cañón ante las plataformas digitales. Lo superfluo ocupa una gran parte de su memoria, impidiéndoles dedicar el suficiente espacio a su procesamiento, como requiere el ejercicio sosegado del acto de pensar para madurar en sus aprendizajes. Las competencias y habilidades curriculares están muy claras en las anteriores Leyes, pero son letra muerta para una parte importante de nuestro alumnado; los Informes PISA dan fe de ello.

Antonio Sánchez Asín. Profesor Titular Emérito de la Universidad de Barcelona. Doctor en Ciencias de la Educación

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora