España ante el rearme europeo

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Francisco Javier Sagüés

Publicado el 21/04/2025 a las 05:00

Los principios y normas que han definido el orden internacional desde el final de la Segunda Guerra Mundial se han debilitado hasta el colapso en Europa, que se ve obligada a avanzar hacia su autonomía en defensa y seguridad, viendo su capacidad limitada en la defensa de Ucrania, enfrentada a una Rusia revanchista.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en vista de la guerra de Ucrania, y ante la negativa de Trump a seguir financiando la defensa de la UE, declaró que no podía confiar en el compromiso de EEUU con la OTAN, optando por acelerar el paso, dado que nuestra defensa sigue dependiendo de la Alianza Atlántica, porque así lo decidimos en los años 50.

Por ello, presentó el Plan ReArm Europe, con diversas propuestas, a la espera de que se movilicen y financien cerca de 800.000 M€, destinados al gasto en defensa para una Europa segura y resiliente; anunciando un nuevo instrumento financiero que contará con 150.000 M€ en préstamos a los estados miembros para inversiones en defensa, priorizando las compras conjuntas en defensas antiaéreas, sistemas de artillería, munición o sistemas de drones.

Dicho plan prevé aumentar el gasto militar, cifrando en 650.000 M€ en 4 años los fondos que se pueden movilizar, si los 27 estados miembros invierten un 1,5% adicional del PIB. Efectivamente, estaríamos ante el movimiento estratégico de países que se superpondrían a sus propias organizaciones, como la UE y la OTAN, pues hay países que, siendo miembros de la UE no son de la OTAN, y viceversa. En consecuencia, la Comisión Europea ha presentado el Libro Blanco de la Defensa UE, aspirando a levantar una seguridad independiente, con inversiones millonarias y compras conjuntas, consiguiendo que Europa siga siendo un proyecto de paz, siendo necesario el dinero de todos para un rearme forzado por la amenaza rusa.

Aboga por la integración de la industria de defensa ucraniana en la industria de defensa europea y por la preferencia europea en contratación pública, frente a las compras en terceros países, aislando por el momento a EEUU. Evidentemente, estamos en un punto de inflexión hacia un nuevo orden internacional multilateral, con cuatro grandes potencias, EEUU, Europa. Rusia y China, donde, en los próximos cuatro años, debemos desarrollar nuestras capacidades de defensa, sin depender de Washington, antes de que Moscú vuelva a rearmarse.

Precisamente, a mediados del mes pasado, Trump y Putin acordaron un alto el fuego de mínimos, relacionado con la guerra de Ucrania, aceptado por Zelenski, de 30 días en los ataques a instalaciones energéticas y de infraestructuras, donde el Kremlin exige el cese de la ayuda militar extranjera, como condición para el alto el fuego definitivo y evitar una escalada bélica.

Respecto a España, en el debate en el Congreso, Sánchez afrontó en soledad la presión europea para el gasto en defensa, pues el partido Sumar y varios socios de su coalición votaron contra el aumento del gasto militar exigido por Bruselas, y a favor de la salida de España de la OTAN. Asimismo, Sánchez aclaró que no comparte el término rearme para bautizar el Plan de la Comisión Europea sobre gasto militar. De los 650.000 M€, que deberán ser aportados por los 27 estados miembros de la UE, durante los próximos cuatro años, hasta 2029, España deberá contribuir con más de 30.000 M€, pues su gasto en defensa en 2023 fue tan solo el 1,28% del PIB.

Naturalmente, olvidando que España lleva tres años sin PGE, es decir, sin cumplir el mandato constitucional de aprobación de los PGE, cuando en 2018 exigía a Rajoy elecciones anticipadas si no tenía presupuestos.

En mi opinión, en este contexto de urgencia, lo lógico sería que el presidente Sánchez compareciera ante el Congreso para explicar cómo piensa cumplir con el 2% de gasto del PIB, antes de 2029. Pero, no entra en los planes de Sánchez plantear recortes en gasto social, para evitar la fractura de su coalición y la convocatoria de elecciones anticipadas. Entretanto, EEUU ha activado la cuenta atrás para Europa y para Sánchez. Conviene señalar que en España, quizás haga falta que Trump plantee la amenaza de retirar tropas desde la base de Rota a Marruecos, o que Mohamed VI vuelva a poner Ceuta y Melilla en el punto de mira, para que Sánchez dé la cara en el Congreso. Sánchez declaró el 4/10/2014 que se debería dedicar más presupuesto a luchar contra la pobreza y la violencia de género; sobra el Ministerio de Defensa. Sin embargo, ahora advierte de la ineludible necesidad de rearmarse para defender a Europa del imperialismo ruso. Ya sabemos, sus cambios de opinión son inescrutables. Finalmente, en las negociaciones entre EEUU y Rusia sobre Ucrania, seguimos sin acuerdo para alcanzar una paz definitiva entre las partes.

Francisco Javier Sagüés Sala. Abogado

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