Tapando las vergüenzas

Publicado el 15/04/2025 a las 10:06
Corría el año 1998. Se celebraba el juicio por el “caso Urralburu”. Gabriel Urralburu fue el primer presidente socialista del Gobierno de Navarra, y fue el primer presidente autonómico en pisar la cárcel por aprovecharse de su posición política para cobrar comisiones millonarias, abonadas por empresas, a cambio de la concesión de obras públicas a dedo. Fue condenado a once años de cárcel, condena que fue rebajaba por el Tribunal Supremo. Estuvo encarcelado cuatro años. En el mismo juicio, entre otros, también declaró como imputada la esposa de Urralburu, Olivia Balda, que fue condenada a tres años de cárcel como encubridora de un delito continuado de cohecho. Por cierto, ya que estamos en plena campaña de la Declaración de la Renta, cabe recordar que, según el último listado de deudores publicado por la Hacienda Foral, el socialista Urralburu tiene una deuda tributaria de 558.820 euros y Olivia Balda tiene una deuda de 437.040 euros. Hacienda somos casi todos.
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Todo lo anterior viene a mi memoria al ver el jueves pasado la comparecencia de la exmujer de Koldo García, Patricia Úriz, en la Comisión de Investigación del Senado sobre el “caso Koldo”. En 1998, la presencia de Olivia Balda en los juzgados llamó la atención por la estética que utilizó para intentar ocultar su imagen. Recuerdo gloriosas tiras de Oroz dibujándola con su pañuelo en la cabeza, en plan hiyab, y gafas de sol. Veintisiete años después, la exmujer de Koldo García se presentaba en el Senado con la cabeza cubierta y gafas de sol, atuendo que más parecía un burka y que sólo dejaba ver algo más parecido a un avatar. Un esperpento. Al verla, una no podía saber si era Patricia Úriz, el mismo Koldo, o vete a saber si Alzórriz, ese mediocre con pretensiones que, falto de intelecto político, es muy dado a hacer callar a los demás, con ese estilo chabacano que le caracteriza, mientras él permanece mudo ante la inmundicia de su propio partido. Alzórriz, aprendiz de las peores formas de Patxi López y el ministro Óscar Puente, no soporta que le recuerden los desmanes del gobierno de Chivite; que le recuerden que fue el gran cerebro del PSOE, Santos Cerdán, el que elevó a categoría de alto cargo a un portero de puticlub como Koldo García; que le recuerden que la esposa y el hermano de Pedro Sánchez, y varios ministros, estén siendo investigados por presuntas corruptelas, y digo “presuntas” porque no quiero ponerme a la altura de la ministra Mª Jesús Montero cuestionando la presunción de inocencia. A lo que iba. Resulta que estamos conociendo a todas las… ¿cómo se les llama ahora? Antes de la entrada en vigor de la Ley Orgánica 10/2022 de garantía integral de la libertad sexual, al intercambio de sexo por dinero se le llamaba prostitución, pero desde que los socialistas han utilizado todos esos servicios con dinero público, han pasado a llamarse “servicios de acompañamiento” o “escorts”, que queda mucho más fino. No es lo mismo decir que un socialista ha pagado con dinero público servicios de acompañamiento, que decir que ha pagado y mantenido a prostitutas elegidas en un catálogo. ¡Dónde vas a comparar! Pues bien. Después de lo visto en el Senado con la comparecencia de la exmujer de Koldo, una tiene la sensación de que al PSOE no le importa exhibir a sus “servicios de acompañamiento” y, por el contrario, tapar y enmudecer a sus parejas.
Teniendo en cuenta que el look de pañuelo y gafas ya es tendencia entre las féminas socialistas, ardo en deseos de ver qué estilismo elegirá la esposa de Pedro Sánchez, Begoña Gómez, la próxima vez que tenga que ir a declarar a un Juzgado. En sus anteriores comparecencias ante la Justicia accedió al Juzgado por el garaje. Vete a saber si, en el caso de tener que declarar por la supuesta llamada de Javier Hidalgo para desbloquear el rescate de Air Europa, Begoña entrará por la puerta principal vestida de azafata con el correspondiente pañuelo y gafas de sol. Ya es primavera en el PSOE: Pañuelo y gafas de sol. Look femenino socialista para acudir a juzgados y comisiones de investigación.