"No se le ve la cara, pero la supongo feliz por la reciente adquisición, y yo no dejo de preguntarme qué es lo que vio en ese retrete que le cautivó"

Publicado el 19/03/2025 a las 19:00
Los amigos de lo ajeno cada día nos sorprenden más. Raro es el comercio que en alguna ocasión no ha sido víctima de ellos. Los que se dedican a la ropa ya no saben dónde colocar los dispositivos de alarma. Comenzaron poniéndolos en las mangas, pero no fue bien porque los raterillos, armados de tijeras las cortaban en el probador y se llevaban camisa o vestido ahora de manga corta. En el supermercado en que me encontraba descubrieron a una mujer con su bolso de deporte lleno de chocolate: unas 60 tabletas, todas las de la estantería, dijeron los empleados.
Seguramente al verse ante tan delicioso manjar sintió lo mismo que Cortés al contemplar a Moctezuma frente a su buena taza de cacao, a la pobre se le hizo la boca agua y no resistió a la tentación. Los hay de exquisito gusto, como el que se llevó las bellísimas plantas que ornaban la tienda vecina a mi portal. Tres días permanecieron allí antes de que el caco se encaprichara de ellas. Existen también los que roban sin ton ni son, capaces de abrir un coche para llevarse unas gafas, que al ser graduadas seguramente no le fueron de ninguna utilidad, o quienes se llevan el mismo coche para acudir a las fiestas de un pueblo, o por la emoción de robar, como dicen algunos.
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Pero créanme, mi asombro llegó al colmo al enterarme de que alguien se había adueñado de un retrete. Como lo oyen, un utilitario y sencillo retrete que hasta hace pocos días cumplía su humilde pero práctica función en los baños de un aparcamiento del centro de Pamplona. ¿Habían oído ustedes cosa igual? Supongo además que no fue una tentación momentánea porque el inodoro le encantó, sino que hubo premeditación, ya que para afanarlo necesitaría alguna herramienta que no se lleva habitualmente en el bolsillo. Las cámaras del lugar captaron al ladrón con su robo bajo el brazo. No se le ve la cara, pero la supongo feliz por la reciente adquisición, y yo no dejo de preguntarme qué es lo que vio en ese retrete que le cautivó.