El miedo al cáncer: hay tiempo para soñar

Actualizado el 09/03/2025 a las 08:10
No es fácil encontrar una familia -las hay, sin duda, pero pocas- en las que el inesperado diagnóstico del cáncer no haya golpeado como una bomba que explosiona, en su súbita aparición, en el estado de ánimo de todos sus miembros. Se asemeja a una sentencia sin apelación posible con negros nubarrones en el horizonte.
La luz que ilumina sus vidas se apaga -al menos temporalmente- y los legítimos sueños que todos albergamos quedan en suspenso. Y, como es lógico, todo aquello que consideramos importante en nuestra vida -salvo la familia, que adquiere un nuevo y más intenso protagonismo- se desvanece en un puro relativismo y deja de tener prioridad alguna.
El mundo exterior se volatiliza para concentrarse en el núcleo del corazón. El amor a la vida, ese instinto abrasador que pasa inadvertido cuando rebosamos de salud, hace su aparición con renovado fulgor. El horizonte se tiñe de muerte, pero muy cerca, en la penumbra del cielo, se abre una ventana de azul celeste que se expande poco a poco en una esperanza de vida creciente.
Cada año que pasa el panorama se ilumina y la esperanza real de curación, no la que ficcionamos cada uno, es la auténtica protagonista de esta realidad cotidiana. El informe Las cifras del cáncer en España 2025 de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), que ha salido a la luz hace unos días, destila una realidad que merece la pena conocer y reflexionar sobre ella. Un dato significativo: la supervivencia se ha duplicado en los últimos 40 años y probablemente seguirá mejorando los próximos años, sin duda.
El “cáncer” es un término heterogéneo que no se refiere a una única enfermedad, sino que engloba distintos tipos de tumores, cada uno con una biología, un tratamiento y un diagnóstico diferentes. Así se entiende la información que ofrece la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN): globalmente la supervivencia neta a cinco años de los pacientes diagnosticados entre 2008-2013 en España fue del 55,3% en los hombres y del 61,7% en las mujeres. Así, en los hombres, la supervivencia neta estandarizada por edad fue del 90% en los cánceres de próstata y de testículo y del 86% en el tiroides, mientras que en otros tumores como el de páncreas, pulmón, esófago e hígado es mucho menor. En las mujeres, el cáncer de tiroides tuvo una supervivencia neta del 93%; el cáncer de mama, del 86%; y el melanoma cutáneo, del 89%. Cifras similares a las de los países de nuestro entorno.
Según la OMS en su Informe Mundial del Cáncer 2014, alrededor de un tercio de las muertes por cáncer son debidas a cinco factores evitables principales: el tabaco, las infecciones, el alcohol, el sedentarismo y las dietas inadecuadas (insuficiente cantidad de verdura y fruta).
El tabaco es el factor de riesgo de un mayor número de cánceres, siendo responsable de más del 90% de los casos de cáncer de pulmón y también de otros como los de cabeza y cuello, vejiga, riñón, esófago, páncreas, estómago, colon y recto. A pesar de esta evidencia, todavía alrededor del 20% de la población española fuma a diario.
Por otro lado, el alcohol es el responsable de otros tumores como el cáncer de hígado, de esófago, colon, recto, mama y cavidad oral. La conjunción entre el tabaco y el alcohol multiplica hasta el 30% el riesgo de ciertos tumores.
Asimismo, la obesidad se posiciona entre los factores de singular importancia en tumores como el de mama, endometrio, colon, riñón, páncreas y vesícula biliar. En este contexto, el ejercicio físico puede reducir hasta el 20% el riesgo de mortalidad específica de cáncer.
Nadie adquiere una enfermedad de cáncer de manera voluntaria. Sin embargo, está al alcance de cada uno prevenirla -en ocasiones con claras limitaciones debido a factores diversos- tomando las medidas para llevar una vida saludable que resulta al mismo tiempo más plena, porque en caso de que se haya diagnosticado, contribuye de manera favorable a su tratamiento.
También hay un dato que no se debe olvidar y es un factor evidente para la aparición de tumores: la edad. Desde el nacimiento hasta los 80 años, los hombres tienen un riesgo de desarrollar un cáncer de un 40,4% y las mujeres de un 28,3%. A los 85 años es de un 48,1% en los hombres y de un 33% en las mujeres.
Gracias a los avances diagnósticos y terapéuticos, las campañas de prevención y el incremento de los cribados, el porcentaje de curaciones sigue creciendo, se mejora el control de la enfermedad y con los avances en la medicina de precisión se cronifica un mayor número de casos: cada vez más personas conviven con el cáncer. Junto a todo ello, la investigación biomédica, con estudios que persiguen un mayor conocimiento de la biología de esta enfermedad, avanza con el propósito de erradicar este estigma -cada vez menor- que nos atemoriza a todos.
Francisco Errasti. Exdirector del Cima Universidad de Navarra