"El caso es que a Bildu no le parece bien que hubiera infiltrados en ETA, prefieren por lo visto que no se les hubiera puesto pegas y se les dejara actuar sin problemas"

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Pedro Charro

Actualizado el 23/02/2025 a las 23:02

Bildu y Podemos han iniciado una campaña contra “La infiltrada”- la película que ganó el Goya, y que retrata la peripecia de una policía infiltrada en ETA- a la que acusan de ser reaccionaria, hasta fascista y de justificar la represión. 

Infiltración igual a tortura, se ha leído en las paredes. Detrás de esta película está Santiago Segura, que ha explicado que gracias a sus éxitos en taquilla puede apoyar proyectos como éste, lo que le honra. 

En la entrega del premio, como es sabido, la productora reconoció a estas personas anónimas que nos defendieron jugándose la vida, defendió la dignidad de las víctimas y recordó que la memoria histórica también está para la memoria reciente, lo que es una obviedad que no solemos escuchar. 

La presencia de un grupo terrorista como ETA, que quería imponer su proyecto político y el clima de silencio, complicidad y conformismo que creó, fueron el acontecimiento esencial durante décadas, sin el que nada se entiende y merece ser contado. 

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El Goya causó una gran alarma en quienes tienen miedo de que la película siga ganando premios y que el ejemplo cunda, aunque puede que el tiro les salga por la culata, pues no han hecho sino aumentar el interés. 

El caso es que a Bildu no le parece bien que hubiera infiltrados en ETA, prefieren por lo visto que no se les hubiera puesto pegas y se les dejara actuar sin problemas. Tampoco le gustaba que se detuviera a comandos, recuerdo, y protestaban y decían que ese no era el camino, pues al parecer era mejor estar de brazos cruzados y aceptar lo que ETA quisiera. 

Si finalmente los terroristas eran detenidos y condenados, se trataba de sacarlos enseguida de la cárcel para aplaudirlos. Estos son sus principios, sobre los que nunca ha engañado. Una ceguera moral que confunde las cosas, convierte el bien en mal, y recuerda mucho a Trump cuando dice que fue Ucrania la que inició la guerra y que no es de recibo molestar al invasor. Como la infiltrada que evitó el delito, y resulta ser la delincuente. Un mundo al revés, pero que funciona.

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