Viva la gente admirable

Publicado el 01/02/2025 a las 05:00
A lo largo de los casi 30 años trabajando, en diferentes países, en diferentes compañías, con diferentes equipos, me he encontrado algunos imbéciles y mucha gente admirable y extraordinaria. Esos que dejan huella y que recuerdo para siempre con mucho cariño. Esas personas virtuosas que hacen parecer sencillas las cosas que en realidad son muy difíciles. Y claro, he conocido a muchos de los otros, esos que se empeñan en complicar la vida innecesariamente enviando correos con cientos de destinatarios, que convocan a reuniones innecesarias, esos que no conocen el sentido común, o que opinan, pero a la hora de ejecutar se ponen de perfil, esos, finalmente, que hacen que todo sea lo más complejo posible.
Generalmente son de la casta de los pluscuamperfectos. Esa especie que tiene un ego generoso, que poseen una actitud de supremacistas del management ante cualquier pequeño error. Esa raza que da lecciones de metodologías axiomáticas, de excels iluminados como si fueran el oráculo de Delfos, esos que se van a la cama con el power point debajo del brazo. Y claro, el management no es la gestión de la perfección, de eso nada. Casi siempre es la gestión de lo inesperado, de la contradicción, de la contrariedad o de la discrepancia. Del ejercicio artístico del “directo”, de la flexibilidad y de la improvisación ante situaciones no esperadas o desconocidas.
¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA
Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF
La gente admirable no se inventa un teorema de las vueltas que da a la cucharilla del café. Los profesionales admirables y ejemplares hacen fácil lo difícil. ¡Y sin power point, todo un milagro en estos tiempos! Porque para trabajar con sentido común (y vivir) no es necesario apuntarse a un máster en negocios de prestigio internacional.
La cosa es más simple, se requiere actuar con sencillez, naturalidad, generosidad generando entornos de confianza. Sentido común y criterio propio, y sin ayuda de la dichosa IA.
Casi como un acto de rebeldía, creo que hay que cultivar siempre el estado de alerta ente los pluscuamperfectos que nos asedian y conquistan nuestros equipos y empresas. No nos dejan ver con claridad en medio de un bosque enmarañado. Hay que volver a nutrirse de lo sencillo, hay que volver a leer, a pensar, y dejar de creer que la verdad está en los informes, en las kpi´s, en los power points o en la inteligencia artificial. Y cuidado con entender mal: lo sencillo no es lo mismo que lo simple. Lo sencillo es profundo y se construye sobre la autenticidad. Lo simple, sin embargo, sólo tiene ingredientes frívolos y fomenta la mezquindad intelectual y profesional.
La gente extraordinaria y admirable crea oportunidades y nódulos de ilusión. Fomenta la actitud transformadora, porque anima a concretar las oportunidades que se presentan (o se buscan). Y esto que parece tan sencillo es muy complejo, ya que generalmente nuestra mirada miope está anclada en el presente inmediato, en todo lo que nos resulta conocido, recurrente y que hacemos casi a ojos cerrados.
Los líderes admirables, siempre imperfectos, por supuesto, mejoran todo. A la gente, las dinámicas, los procesos, las relaciones, la cuenta de resultados. Esas personas épicas que piensan, que crean, que concretan y que luego, generosamente, comparten las oportunidades para hacer crecer el círculo virtuoso.
Al final de nuestra vida se nos va a examinar en el amor, por eso te recomiendo que te hagas las siguientes preguntas: ¿He sido capaz de tratar a las personas con amor? Nadie se va a acordar de tu nivel de inglés, de los informes que enviaste, de las kpis que cumpliste, de las reuniones en que participaste o de los aplausos que recibiste, ¡nadie! Pero sí se acordarán de cómo trataste a las personas, de tu sonrisa, de tu silencio oportuno, de un abrazo bien dado, de una palabra precisa. Del amor que esparciste como un aspersor y que deja huella en el otro.
El amor se aprende ejercitándolo. El amor no se aprende memorizando fórmulas, dándole vueltas una y otra vez. No sé quién eres, qué haces, dónde vives, ni qué piensas o qué periódico lees. Si eres de izquierdas o de derechas. Sólo te quiero animar a ser del clan de los admirables. A no dejarte envenenar por el club de los imbéciles que nos hacen mirarnos el ombligo, ser egoístas, ser mediocres, a empequeñecer nuestras vidas, a ser envidiosos, consumidores de conceptos enlatados que carecen de valor y que alimentan al monstruo pluscuamperfecto que llevamos dentro. No vivamos de las tendencias, de la pirotecnia, de los aplausos, de las palmaditas en el hombro, del copiar y pegar sin pensar, sin crear, sin innovar, sin arriesgar, sin aprender y sobre todo sin amar.
Liderar no es presumir, queridos amigos. Liderar es cuidar y hacer crecer a nuestra gente, a nuestro entorno, para crear y concretar oportunidades que ayuden a construir un mundo más justo, más humano y mucho mejor. Tu mundo, mi mundo.
Roberto Cabezas Ríos, Top 1 HR Influencers in Spain 2024, Expert in Higher Education Management, Universidad de Navarra.