"Sus peores presagios se confirman. En la cocina la sartén arde con una llama que es una columna de fuego"

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Jose Murugarren

Actualizado el 27/01/2025 a las 23:10

Por el pasillo va camino del rellano a por el periódico y mientras lo hace recuerda que tiene que llamar a su novio, así que cambia de idea. Entra en la cocina, deja un trocito de chistorra en una sartén y coge el móvil de la mesa, ya irá después a por el diario, piensa. En el momento en que busca en los favoritos el nombre de su chico le entra una llamada. “Javi”, imagina para sí sonriendo, “qué impaciencia la de este chaval, quedamos en llamarnos a las 10 y aún faltan unos cuantos minutos”. 

Viven juntos desde hace un año, pero en ese instante ella siente la emoción de los doce meses concentrada en toda su intensidad. “Javi”, remarca en su diálogo interior mirando al cielo de la cocina como si la fluorescente fuera una luna en una noche hermosa pero cuando masculla dígame, la voz del otro lado no es la de su pareja. “Mi nombre es Wendy Hurtado, quiero hacerle una oferta para rebajar su factura de teléfono que no podrá rechazar ”. Decepcionada, murmura algo así como “gracias, no me interesa” y zanja la conversación. Se dispone a marcar el número, ahora sí para hablar con Javi, pero suena el timbre. 

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Descuelga el telefonillo del portero automático y al preguntar quién es, su interlocutor responde: “un paquete para usted”. Recuerda que compró unos auriculares por internet hace unos días para sustituir a los que dejaron de funcionar mientras leía una novela de Maggie O’Farrell escuchando a Chopin. Al abrir la puerta recoge del felpudo el periódico segundos antes de que se abra el ascensor. “Firme aquí, por favor”, pide el mensajero. Con el paquete y el periódico se mete en casa. Se acomoda en el sofá, abre una página al azar y un titular le sorprende: “Una sartén olvidada al fuego, causa de la mayoría de incendios en pisos en Navarra”. ¡Vaya faena!, exclama para dentro y saca el móvil dispuesta a llamar a Javi, pero un olor fuerte, agrio, intenso la paraliza. “Mierda”, grita para afuera, deja el periódico, el teléfono y corre. Sus peores presagios se confirman. En la cocina la sartén arde con una llama que es una columna de fuego. La coge por el mango y la cubre con una tapa, acaba de leer el consejo en el periódico y entonces suena su móvil. Es Javi. “Cariño, ven rápido, es urgente. Tengo un problema en la cocina”.  

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