El rincón

Con los pensionistas hemos topado: con las cosas de comer no se juega

Fotos del encuentro de Pedro Sánchez y María Chivite en el stand de Navarra en Fitur.
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Encuentro de Pedro Sánchez y María Chivite en el stand de Navarra en Fitur
Fotos del encuentro de Pedro Sánchez y María Chivite en el stand de Navarra en Fitur.

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Miguel Ángel Riezu

Actualizado el 26/01/2025 a las 00:07

Para batacazo el que se dio el Gobierno de Pedro Sánchez esta semana en el Congreso cuando Junts lo dejó tirado a la hora de aprobar un decreto con un amplio puñado de medidas sociales, entre ellas la revalorización de las pensiones y la prórroga durante seis meses de los abonos subvencionados para el transporte. El hecho de que Junts y el PP en el Congreso tumbaran el decreto ómnibus, ese procedimiento donde de una tacada el Gobierno busca aprobar una docena de cosas distintas, ha hecho elevar el nivel de caos. No sabemos qué sucederá mañana con un montón de temas cotidianos.

Está claro que los pensionistas cobran enero con la paga actualizada, pero si no se arregla pronto, en la de febrero ya no está garantizada la subida. Al decaer las ayudas del Estado al transporte (villavesas, autobuses y trenes) cada administración está intentando buscar salidas. Hay comunidades que se hacen cargo de las ayudas y otros no. 

El Gobierno de Navarra no lo tiene claro y los viajeros, menos todavía. Las empresas y las gestorías no saben si aplicar los recargos a las nóminas más elevadas que estaban previstos para financiar la Seguridad Social, porque también iba en el mismo paquete. Igual que las medidas para evitar el desahucio de personas vulnerables. Un buen ejemplo de que la política sí influye en la vida diaria de las personas, cosa que a veces se nos olvida.

Dos lecciones de un trágala. Hay dos lecciones claras en este desconcierto. La primera, la zozobra y la inestabilidad interna de la frágil mayoría que sostiene el Gobierno de Pedro Sánchez. El prófugo Puigdemont sigue queriendo marcar el paso de la política española (como desde el primer día) y no ha dudado en volver a chantajear el PSOE con una trágala.

Es la estrategia que a los secesionistas catalanes les ha funcionado muy bien hasta ahora (amnistía, financiación propia). Como en esta ocasión Sánchez se ha plantado (no pasa por una cuestión de confianza), los independentistas muestran su poder sembrando la confusión. Una evidencia más de que los intereses contrapuestos de los socios de Sánchez (del PNV a la extrema izquierda) chocan entre sí e impiden un Gobierno con una mínima coherencia interna.

Y la segunda lección es el valor de la batalla por el relato. Porque Pedro Sánchez está volcando su energía ahora en buscar culpables fuera de su extrema debilidad política. Para pasmo general ni menciona a los más evidentes, sus socios de Junts. En cambio, centra su críticas en culpar al PP del desaguisado en vez de asumir su responsabilidad. El presidente, un gran experto en regates cortos, en vez de ponerse a remediar el follón , está jugando a cargarle el desgaste al PP.

Y los populares, claro, ha querido dejar en evidencia a Sánchez propinándole esta derrota. Que eso también tiene sus riesgos. Pero es obvio que el único responsable de carecer de apoyos es Sánchez. Sólo él ha elegido este camino tortuoso con tal de seguir en el poder. Ha planteado una Legislatura como una ruleta rusa, frentista contra el PP y con socios independentistas. Ahora no puede sorprenderse ni ser ajeno a las consecuencias de sus propias decisiones. Es así de simple.

Una solución sencilla que se enreda. La realidad es que Sánchez tiene fácil y a mano la salida para no causar zozobra entre pensionistas, viajeros, empresas o afectados por la DANA. Es, simplemente, volver a presentar las medidas, pero de una en una. PP y hasta Junts garantizan su voto a favor a pensiones y bonos de transporte. O a las ayudas a la DANA. 

Y el PP quiere dejar fuera otros aspectos más polémicos, como la devolución de un palacete en París al PNV. Pues, no. El inquilino de La Moncloa no quiere dar (de momento) su brazo a torcer y piensa que este malestar es un arma arrojadiza más contra el PP. Mal asunto. Pero la solución vuelve a estar en el tejado de Pedro Sánchez.

Los ecos en Navarra. ¿Y en Navarra? Como siempre, vivimos de los ecos de la guerra política nacional. Este mismo sábado, UPN y PSN movilizaban a sus militantes. María Chivite, que volverá a ser candidata para liderar su partido en Navarra, culpaba a la derecha de que la gente esté “enfadada”. Ni rastro en sus palabras de la extraña salida esta semana de la consejera de Universidades del Gobierno. Y Cristina Ibarrola, que todavía debe consolidar en la calle su liderazgo en UPN, sostenía que en la próxima Legislatura el PSN dará entrada a consejeros de Bildu en su Gobierno.

Más allá de las estrategias políticas, ahora lo prioritario es resolver el lío en que el Gobierno ha sumido a demasiada gente. Y cuidado, que con los pensionistas hemos topado. 

Un colectivo vastísimo (10 millones de personas en España, casi 150.000 en Navarra) al que todos los gobiernos “miman” lo que pueden porque saben de su poder electoral. Y que están muy atentos a su pensión, una media de 1.445 euros al mes en Navarra. La subida , entre 40 y 45 euros, está garantizada en enero, pero la de febrero está en el aire. El Gobierno de Sánchez debiera recordar el refrán castellano que todos hemos usado alguna vez. Con las cosas de comer no se juega. El precio a pagar es demasiado alto.

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