"Él es el bufón y el césar, el actor y el notario"

thumb

José María Romera

Actualizado el 25/01/2025 a las 00:05

El pueblo no suele reconocer las firmas de sus dirigentes. En esta era de sobreexposiciones e imágenes en ebullición nos hemos familiarizado con los rostros de cada uno, sus gestos, sus maneras de vestir, sus aficiones y a veces hasta sus ideas. 

Pero en raros casos los relacionamos con su firma, ese último reducto de la identidad donde quedan plasmados los actos que les llevarán a la gloria o al cadalso según decida el signo de la historia. 

Tampoco es que ellos se muestren muy interesados en lucirla, al menos no como se luce una sonrisa dentífrica ante las cámaras o unas frases ocurrentes desde la tribuna de oradores. 

Los políticos ponen poco cuidado en trabajarse la firma porque saben de su escasa cotización en el mercado de los votos, a no ser que seas Donald Trump y conviertas la firma en otro gancho para capturar el corazón del votante hiperventilado. 

Decir que a Trump se le ve orgulloso de su formidable firma es como no decir nada, porque este tipo proyecta orgullo en todo lo concerniente a su persona, desde la intrigante cabellera hasta las sentencias adversas de los tribunales. 

Trump sabía que llevar su rúbrica de los contratos inmobiliarios a los decretos de expulsión de inmigrantes significaría haber conquistado la cima del poder. De ahí ese trazo grueso, enfático, desbordante y agresivo, que dibuja una especie de sacudida sísmica o el zigzag de un electro de pronóstico alarmante. 

Contiene ese perfil de serrucho todas las emociones tóxicas de la política: la sed de venganza, el odio al diferente, la cólera analfabeta, la excitación pueril del mando, el desafío macarra y la amenaza bravucona. 

En su caligrafía brutalista, la firma de Trump se adueña del papel como si la personalidad del firmante se quisiera imponer sobre el contenido del documento, que pasa a ser un mero apéndice de su ego cuando Trump toma el díptico con ambas manos y lo muestra abierto como quien exhibe un trofeo o imparte una bendición. 

Parte de las primeras medidas de Trump como presidente han sido firmadas por él en el Capital One Arena, a la vista de un público fervoroso que celebraba cada firma como un triple. Él es el bufón y el césar, el actor y el notario. Su firma ya ha quedado grabada en nuestra retina indicando el camino del mundo hacia la barbarie. 

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora