Carta de los lectores
Gorraiz, los muros de la vergüenza


Actualizado el 04/01/2025 a las 10:27
Gorraiz, 2 de diciembre. En pleno puente festivo. Aparecieron como se aparecen los que tratan de esconder algo. No hubo descanso ni para el Consejo de Administración del Club de Gorraiz ni para los dos trabajadores a los que enviaron a picar el suelo de la piscina ya vaciada.
Además, también durante el puente festivo -¡qué trabajadores!- recibimos por la noche un correo del Club donde se anunciaba el “Plan de modernización del espacio deportivo”. Dos trabajadores picaban el suelo de la piscina para colocar muros de carga sobre los que apoyar un gimnasio. En silencio, cuando resultaba tan difícil que alguien pasara por allí, acabaron con la instalación fundacional que un numeroso grupo de socios llevamos defendiendo desde que se anunció su supresión. Los operarios llegaron en un vehículo no identificado y por ningún sitio se veía la licencia de obras. ¡Qué prisa! ¡Qué maneras! El correo nocturno llegó al buzón de los socios con las obras iniciadas, sin proyecto concreto y, por lo tanto, sin memoria económica.
Está claro. Hacer desaparecer la piscina es su único objetivo. Primero hablaron de una zona de boxing, después de unas mesas de pinpong; antes, de un trakman. Una vez, de spinning. Como si no importase con qué sustituir la piscina. Esto es accesorio. Su obsesión es aniquilar la piscina a cualquier precio. Su acuerdo de cierre de la piscina ha provocado más de cien bajas hasta ahora, ha modificado la vida de cientos de familias que acudían con sus hijos y nietos a las clases de natación, nos ha dejado a los socios sin una opción de ocio y deporte inclusiva y saludable, ha fracturado al Club planteando dos proyectos excluyentes: piscina cubierta o ampliar el gimnasio, etc. Todo totalmente innecesario. Primero, la descuidaron sin mantenimiento adecuado, después la vaciaron y ahora construyen muros en su interior. Pero no la podrán borrar de la memoria de los socios: cuando adquirimos la acción, era la instalación fundacional estrella. Tampoco podrán borrarla del objeto social de nuestros estatutos, en los que la práctica de la natación se recoge en segundo lugar. Este Consejo de Administración es experto en levantar muros a la comunicación, a la transparencia y a la verdad. Porque se ha negado a atender al 43 % de los votos obtenidos en la última Junta, ha presentado varios proyectos e informan de ellos cuando les interesa, han incumplido su compromiso de ser un CA continuista y su promesa de no eliminar la piscina cubierta. Los muros que están levantando suponen una pérdida patrimonial importante y todavía no sabemos lo que van a costar sus cambiantes planes de “modernización del espacio deportivo”. ¿Cuánto costaría reparar el vaso de la piscina? ¿Cuánto va a costar levantar muros, suelo y equipar un nuevo e innecesario gimnasio? Nada de esto se informa. Por favor, dejen de presumir de proyectos digitales y den explicaciones. No tienen por qué saberlo todo. Pidan opinión a los socios con encuestas rigurosas.
Entretanto a una vecina de Gorraiz, el traumatólogo le ha recomendado la natación. Es socia del Club y paga las cuotas: ¿dónde nadará? ¿Se dará de baja y buscará otro Club? ¿Defenderá su derecho a nadar en la piscina cubierta próxima a su domicilio, en su Club de toda la vida? Cualquier Consejo de Administración con más escrúpulos y ética hubiera reconsiderado su acuerdo de cierre de la piscina y hubiera permitido un análisis riguroso y objetivo de la viabilidad de la piscina con una terna de presupuestos reales o hubiera iniciado el proceso de modificación del objeto social de los estatutos del Club, única vía “legal” para proceder o no al cierre de la piscina. En la próxima Junta, a petición de los socios, perseguiremos abrir ventanas a la transparencia y a la participación. No importan los muros. Intentaremos generar diálogo y debate. Aquí hubiera terminado esta carta hace 15 días. Entre tanto “han encarcelado” la piscina bajo rejas y finalmente ya la han hecho desaparecer. El 2 de diciembre empezó su destrucción. Las imágenes sucesivas que hemos visto son una buena metáfora del autoritarismo que ha conducido este proceso en un tiempo récord. Picar y levantar muros en la piscina e incluso enterrarla bajo un suelo de hormigón no es el final. Esto sólo acaba de empezar.