El agro navarro a merced de Marruecos y Mercosur

Publicado el 29/12/2024 a las 05:00
La gran despensa navarra en el área hortícola y ganadera puede quedar reducida a mínimos, debido a los acuerdos a nivel europeo con Marruecos y Mercosur. Con el ánimo de dulcificar el problema, es necesario adelantarse en poner en marcha la II Fase del Canal de Navarra.
Urge garantizar las necesidades de agua con el fin de conseguir los tres objetivos: consumo humano, riego e industrial. La Ribera padece los efectos del cambio climático y tiene que ser ya una realidad los 71 kilómetros de longitud del nuevo Canal, que se inicie en Pitillas y finalice en la laguna de Ablitas, atravesando los ríos Aragón, Ebro, Queiles y las Bardenas Reales.
Convertir en regadío las grandes extensiones de terreno en la Ribera es el objetivo primordial para no perder el tren de la competitividad. Carcastillo, Bardenas Reales, Tudela, Castejón, Corella, Cascante, Cintruénigo, Fitero, Murchante, Monteagudo, Tulebras y Ablitas piden a gritos agua con dos balsas de regulación con más de 8 millones de metros cúbicos.
No obstante, para cuando finalice el proyecto, quizá lleguemos tarde, porque las hortalizas ya vienen de Marruecos y nos ganan en las ofertas de tomates, sin olvidar el aceite de oliva que se ha convertido en el segundo productor de África, después de Túnez, y el octavo del mundo. Además de perjudicar al sector español, están recibiendo subvenciones de la UE, últimamente con más de 115 millones de euros.
La otra gran amenaza proviene del otro lado del Atlántico, el acuerdo con Mercosur, compuesto por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay con casi 700 millones de habitantes. La mayor zona de libre comercio del mundo. Van a inundar de productos agrícolas y de carne los mercados con precios más baratos, sin exigencia de los requisitos de producción que son obligados en Europa. En el 2024 ya se han detectado casi un centenar de plagas o enfermedades en cítricos, que se examinan con mucha benignidad.
En Navarra, las asociaciones agrarias y ganaderas, unidas con el resto de comunidades, ya se han manifestado y están completamente en desacuerdo con este pacto de la UE, firmado por el Gobierno de Pedro Sánchez. Son elocuentes sus consignas: “el campo no se vende, el campo se defiende”; “este es un acuerdo de 2019, que no vale para 2025”; “vamos a tener que preguntar al rey de Marruecos qué podemos comer”; los productos agroalimentarios que llegan del exterior a la UE tendrían que cumplir las mismas reglas que los nuestros”.
Estos convenios afectan, en especial, a todo el sector hortofructícola, de origen agropecuario, desde frutas frescas, vegetales y granos hasta la transformación industrial de bienes como jugos, enlatados, mermeladas, compotas, pulpas y salsas. Las grandes empresas resistirán con múltiples esfuerzos, pero los pequeños y medianos empresarios tendrán grandes dificultades para subsistir.
Esta desventaja ya se produce con los productos de Sudáfrica, con escasa prevención de enfermedades. Si a ello añadimos los aranceles por parte de EEUU y las restricciones del mercado chino, el gran sector agroalimentario de Navarra, la segunda gran área de la economía, va a sufrir un importante descalabro al sector primario.
Los agricultores han pedido al ministro Luis Planas que los productos de terceros países entren libres de plagas. Hay que exigir las cláusulas espejo, que todos los productos estén sometidos a las mismas exigencias sanitarias, medioambientales, bienestar animal, además de las obligaciones laborales y sociales.
Navarra debe estar preparada para aguantar estos envites agrícolas y ganaderos extracomunitarios; para eso tiene que convertir su territorio en un fértil regadío con un canal de agua dispuesto a bañar sus tierras de norte a sur.
Luis Landa El Busto es historiador y escritor