"No todo es negro y horroroso en la vida. Esta es la que es, pero también puede ser bella e incluso maravillosa"

thumb

Luis Arbea

Publicado el 28/12/2024 a las 05:00

Expira 2024 poco más o menos como lo hizo 2023, agotado y un tanto tenebroso. En esencia poco ha cambiado, prácticamente la misma realidad, si no dramática, como mínimo preocupante: el mismo mundo tiranizado por la dictadura del dinero y del cambio climático, la misma sociedad desconcertada, amedrentada y cada vez más polarizada, tensa y agresiva. 

Las mismas incertidumbres y desafecciones políticas, la misma crisis migratoria, las mismas guerras con su imperdonable cuota de muertos inocentes (que, dicho sea de paso, qué pronto se nos olvida) y caldeando el ambiente el glorioso Putin con la sonrisa cómplice de su amigo Trump amenazándonos con un conflicto nuclear. Como para tirar cohetes. 

Y, por si fuera poco, la reciente gota fría, apocalíptica, que ha anegado una parte de España de dolor y lágrimas, indefensión y rabia, nos ha dejado absolutamente conmocionados. Un annus horribilis muy difícil de digerir. Pero ahí no acaba la cosa. 

Además, como la situación no tiene ninguna pinta de que vaya a cambiar a mejor ni tampoco tiene demasiado sentido soñar con milagrosos giros sociopolíticos que nos alegren el ánimo, no nos queda otra que resignarnos, aceptar la realidad (¡qué remedio!) y tratar de sonreír si no queremos acabar el año totalmente descorazonados.

Pero tendría que ser una aceptación crítica y esperanzadora no como la beatífica, pesimista en el fondo, que evidenciaba el venerable Job en su proverbial paciencia. Una resignación inteligente como la que debió acompañar en su penosa y eterna condena al mitológico Sísifo quien nunca desfalleció ni arrugó el semblante porque se hizo consciente de que la vida es tan importante que incluso lo absurdo merece ser vivido (así lo vio A. Camus) por lo que acabó amando su destino. 

Tal vez interiorizó que mientras hay vida hay esperanza… y mientras hay esperanza, hay ganas de vivir. Extraordinario chute de energía para un montón de almas desilusionadas. Pero al mismo tiempo, una resignación inconformista pues como insistía el premio Nobel francés. “no hay destino que no se venza con el desprecio”, una actitud que honra pues la lucha de uno mismo por su dignidad es suficiente para llenar el corazón del hombre.

Así pues, imbuidos de este peculiar y sano estoicismo nos resultará más fácil recobrar la alegría pues, sin pecar de ingenuo buenismo, tampoco lo tenemos tan complicado: no todo es negro y horroroso en la vida. Esta es la que es, pero también puede ser bella e incluso maravillosa, son infinitos los gestos de entrega que la adornan y que nos pueden proporcionar muchos motivos de optimismo. 

¿Acaso no es un auténtico lujo digno de agradecer esa incondicional entrega de los padres hacia sus hijos? ¿Y qué decir de esa capacidad de tantas personas de acompañar, compartir y comprometerse a aliviar el dolor de sus prójimos como la que hemos vivido en esa ola de solidaridad ante los desastres provocados por las recientes y trágicas riadas? 

Ha sido mucha gente, familiares, vecinos, voluntarios y profesionales de todo tipo que han interiorizado que si bien el drama es de unos cuantos el problema es de todos. Algo verdaderamente alentador. Y en general, esa grandeza de todos aquellos que, en silencio y día a día, hacen más agradable la existencia a los que les rodean, esa fraternidad que ensancha el nosotros, nos hace más humanos y nos alienta a seguir animosos en la pelea. Cosas del amor. Que sí, que es el momento de dar gracias a la vida que nos ha dado tanto: nos ha dado ese canto (y ese llanto) de todos que es nuestro propio canto.

Que sí, que podemos cerrar el año con una sonrisa. ¡Feliz año nuevo! ¡Urte berri on!

Luis Arbea es psicólogo y filósofo

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora