"Ahora se nos han olvidado los valores que nos hicieron ricos y se marchan las empresas de Navarra como Panasa y otras cierran como la Bosch"

Actualizado el 21/12/2024 a las 23:20
Daniel Bell fue un sociólogo estadounidense estudioso de la evolución de las sociedades postindustriales.
Este profesor de Harvard escribió, entre otros, el libro 'Las contradicciones culturales del capitalismo'. Básicamente diré sobre él que defendía que toda sociedad próspera tiene en su seno la decadencia por el olvido de los valores que la hicieron rica. El capitalismo no consiste en gastar a lo loco como las Kardashian en tiendas de lujo. Así como entender el comercio es intuitivo no así el concepto capitalismo.
En la antigüedad el comerciante gastaba toda su fortuna en lujos, eran ricos, pero no capitalistas. Para que exista capitalismo se debe ahorrar e invertir. Hace poco más de 200 años en la Inglaterra victoriana los incipientes capitalistas vivían del interés del interés.
Esto consiste en que, si tienes una fábrica de telares y cobras un dividendo por los beneficios, coges ese dinero y lo inviertes en acciones de otras empresas. Gastarás los dividendos que te paguen esas sociedades. De esa forma se mantiene el capital inicial (el dividendo de tu fábrica textil) sin tocar, de ahí lo de capitalismo.
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Amancio Ortega lo hace invirtiendo el dividendo de Inditex en su empresa de inversiones inmobiliarias Pontegadea, la cuál compra edificios en las mejores calles del mundo para alquilarlos. Así pues, el capitalismo es lo contrario del consumismo. Además de esto, debe existir un marco de seguridad jurídica, no puede venir un cacique local a robarte, ni que te confisquen con impuestos o te cambien las leyes sin poder recuperar tu inversión. Los contratos han de cumplirse, debe existir la banca, sus préstamos, los seguros y un mercado de capitales. Una parte principal son los valores como el trabajo, la honestidad, la austeridad, etc. Cuentan que Atatürk (militar y presidente turco) copió el código de comercio suizo para aplicarlo en Turquía pensando que iba a convertir a su país en la nueva Helvetia. No funcionó porque le faltaba todo lo demás.
El capitalismo ha elevado la esperanza de vida y la calidad de vida allí donde se ha establecido. Para bien, o para mal, el capitalismo funciona hasta en las dictaduras como China, el Chile de Pinochet o con Franco. El caudillo se hizo capitalista con el desarrollismo después de la miseria autárquica de la posguerra. Nosotros los navarros somos ricos gracias al Programa de Promoción Industrial (PPI) de Huarte y Urmeneta.
Navarra fue excluida del Plan de Desarrollo Estatal (1964) y la respuesta fue el uso de su autonomía fiscal con el PPI para impulsar la industrialización con ayudas casi tan buenas como las estatales. Navarra era rural y perdía población. 102.000 personas se fueron de aquí entre 1900 y 1964 hacia tierras más propicias como entonces eran Argentina o Venezuela (luego decayeron como sabemos). El resultado de aquel PPI Navarro fueron 300 empresas y decenas de miles de empleos, así como ser una región receptora de emigración de toda España.
Mis abuelos eran pobres, como casi toda España, y solo se podían permitir trabajar duro para sacar adelante a sus familias. Mis padres empezaron a trabajar a los 12 años, uno al campo y la otra modista. Ellos pudieron darnos educación superior a mí y a mi hermana. Y prosperamos, mi familia y muchas más.
Pero ahora se nos han olvidado los valores que nos hicieron ricos y se marchan las empresas de Navarra como Panasa y otras cierran como la Bosch. No vienen nuevas y las que se quedan están temblorosas como la Volkswagen, que ve cierres en sus hermanas alemanas. Con la diáspora industrial se irán nuestros hijos, bien preparados para prosperar fuera. Todavía somos ricos y podemos darle la vuelta a la situación recordando los valores que nos hicieron llegar hasta aquí. Bell significa campana en inglés. En Azagra cuando había un incendio sonaban las campanas para despertar a todo el pueblo e ir a apagar el fuego. Ahora que suenan las campanas de la decadencia, ¿quiénes vamos a apagar este fuego?
Carlos Medrano Sola. Economista (www.carlosmedranosola.com )