BSH, el final de una aventura: margen frente a valor

Publicado el 19/12/2024 a las 05:00
Otra vez, y por desgracia no creo que sea la última, hemos recibido un nuevo mazazo que pone fin a una aventura empresarial que comenzó con el plan de industrialización de 1964 y va a suponer un grave problema para más de 600 familias navarras.
Esta noticia, en mi caso, la he sentido de manera especial por un doble motivo, ya que dediqué cuatro años de mi vida a esta aventura en la planta de Villatuerta, y además formé parte del equipo que llevó a cabo la implantación del proyecto del lavavajillas compacto a mediados de los 90, en mi condición de jefe de producción de la planta.
Entonces fue una apuesta de futuro y una apuesta arriesgada, ya que se implantó un proyecto totalmente nuevo en una planta en la que únicamente se fabricaban estufas de gas. Fue una época llena de desafíos que se pudieron gestionar con la colaboración de todo el equipo.
Esta noticia merece una reflexión profunda sobre por qué un proyecto exitoso en su tiempo va a tener un final traumático para Navarra.
Si nos remontamos a la época de Super Ser, uno de los mayores éxitos fue el de la estufa catalítica que, aunque hoy se haya prácticamente olvidado y únicamente la recordemos los baby boomers, representó un hito fundamental en la vida de la empresa. Pienso que fue un éxito porque aportó una ventaja disruptiva, calor sin llama, basada en un desarrollo local empleando un catalizador desarrollado en la empresa. Fue un proyecto que ofrecía valor y no solo margen.
En cambio, la implantación del lavavajillas compacto se pudo llevar a cabo porque en aquel momento la planta de Estella ofrecía un buen margen en comparación con la planta de Dillingen en Alemania. Y lo mismo se puede aplicar a las líneas de frigorífico que también se montan en Esquíroz.
El declive posterior se produce cuando estos márgenes se reducen frente a otros competidores, y no somos capaces de ofrecer el valor adicional que compense esta caída. El problema es que este mismo escenario se puede repetir en muchas otras empresas de Navarra
En 2016, y como director general, lideré un proyecto de relocalización de seis líneas de montaje también de Alemania a Pamplona. Sé la cantidad de esfuerzo que el proyecto requirió y que sin la colaboración de todo el equipo y el apoyo del Gobierno de Navarra no hubiera podido llevarse a cabo. Las líneas llegaron, se arrancaron y están produciendo desde entonces, pero lo que no se debe olvidar es que este tipo de operaciones son un “préstamo”, y que, como en todos los préstamos, el prestamista espera recuperarlo con intereses. Y es aquí donde si el margen se reduce y no se añade valor se optará por otras opciones. El problema es que, así como traer actividad de montaje es muy costoso, el llevársela es muy sencillo.
Otro tema es el de las actividades de extracción o transformación. Nadie puede plantearse relocalizar una planta de cemento, una planta de vidrio o una mina de magnesita.
Pienso que este último mazazo debe hacer reflexionar a la multitud de empresas que hoy operan con “prestamos industriales” cómo encarar el futuro e intentar encontrar cómo añadir valor a su actividad fabril que permita su “anclaje” en Navarra
También pienso que esta situación nos debe hacer reflexionar como comunidad sobre los conceptos de margen y valor.
Tenemos ejemplos bien cerca donde lo han resuelto mucho mejor que nosotros. Me permito indicar solo dos ejemplos como muestra; CAF e Irizar, en los que lo que venden es valor y han podido huir de la servidumbre del margen. Es triste constatar que Irizar opera en el mismo sector que Sunsundegui, y mientras ellos no paran de crecer, todos conocemos la situación de la empresa de Alsasua.
Por qué nuestros vecinos lo han conseguido es algo que nuestro Gobierno debiera investigar y establecer una estrategia que actúe como revulsivo en nuestra comunidad y nos permita, a nosotros también, dejar atrás la servidumbre del margen.
Sería en este contexto donde se debería poner en valor el potencial de otras actividades que exijan “anclaje” en Navarra, y facilitarles el inicio o la ampliación de actividad. También aquí me permito proponerles dos ejemplos de minería; la mina Muga y la ampliación de Magna en Artesiaga.
Seguiremos poniendo piedras en su camino…..
Honestamente, creo que solo este cambio disruptivo permitirá que Navarra siga siendo el mejor sitio de España para vivir.
Juan Córdoba. Ingeniero Industrial