Cartas de los lectores
El desastre de Valencia es culpa mía


Publicado el 15/11/2024 a las 05:00
Lo digo como lo siento. El desastre natural que ha segado tantas vidas en la riada de Valencia no es culpa de nadie, por supuesto. Pero el otro desastre, el que -por lo que se va conociendo- puede acumular, también, un abultado marcador de fallecidos en su haber, es el desastre político y administrativo que ha rodeado al incontrolable desastre natural.
De ese desastre sí que me siento responsable. Pienso en todas las veces que he acudido a mi cita personal con las urnas, pienso que demasiadas veces no me he sentido representado por ninguna de las papeletas. Cuántas veces no he percibido que ninguna tuviera el más mínimo interés por el bien común, ni unas habilidades o capacidades decentes... muchas veces, ni siquiera decencia a secas, que no es mucho pedir.
Al final, siempre he acabado eligiendo al menos malo, o al que puede hacer que no gobierne el otro, que ese sí que es malo, malo. Así, año tras año, década tras década. Gota a gota, voto a voto, he contribuido al desastre. Dime, sinceramente, si no te ves tú también identificado, si no te sientes tú también un poco responsable, porque estas decisiones tienen una consecuencia: dirigentes incapaces de gestionar, de buscar el bien común, de hacer nada que no repercuta en el propio beneficio a corto plazo. Y eso que son los que toman las decisiones en las cosas de comer.
Si las cosas van bien, ni tan mal, pero cuando truena, nos acordamos de Santa Bárbara... Espero que, al menos esta vez, no se me olvide. No. Esta vez no. No lo regalo. Voy a ser exigente con el que se lleve mi voto: voy a exigir un mínimo de capacidades, de aptitudes, de actitud y de decencia. Pensaré en quién quiero que esté al timón cuando tengamos que afrontar la próxima crisis, la próxima riada histórica, la próxima pandemia, ...
Pero, ¿y si resulta que ninguno se lo merece? Pues entonces igual hay que remangarse, como lo hicieron nuestros padres y abuelos hace 50 años, para escribir nuestro propio futuro como sociedad. Organizarse, como se ha organizado la sociedad civil en Valencia, ayudándose los unos a los otros, implicándose y manchándose de barro, sin que nadie se lo pidiese. Dar un paso al frente, asociarse en nuevas estructuras y defender juntos el bien común. De ello dependerá nuestro futuro.
David Alsasua Egea