"Necesitamos del liderazgo porque hay determinadas cosas que no pasan solo con mandar. Y el liderazgo entonces es, básicamente, la capacidad de influir"

Publicado el 23/10/2024 a las 05:00
Todos tenemos la responsabilidad de buscar el talento, de conectar y de ayudarle a florecer. El nuestro y el de las personas que nos rodean, sabiendo que cada cual tiene un vaso que hay llenar y que mi vaso, que jamás se llenará, nunca, al igual que el de todos, debe llenarse al máximo de mis posibilidades sin mirar el vaso de mis compañeros porque es distinto.
El talento viene muy marcado por algo que se nos da especialmente bien, pero es tan natural en ti que nunca le hemos dado importancia. Mi experiencia a lo largo de los años me dice que el talento siempre deja huella, siempre se expresa de alguna manera, al igual que el liderazgo imperfecto, fluye.
Liderazgo es una palabra desgastada, pero imprescindible porque con mandar no es suficiente. Necesitamos del liderazgo porque hay determinadas cosas que no pasan solo con mandar. Y el liderazgo entonces es, básicamente, la capacidad de influir. Y se comienza a liderar cuando el verbo influir comienza a pesar más que el verbo mandar. Y es aquí donde el liderazgo se convierte en un acto de servicio, para servir y no servirse. Liderar es gestionar la complejidad en favor de los demás.
¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA
Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF
En pocas y sencillas palabras, liderar es complicarte la vida. Es pensar en conquistar objetivos más que coleccionar indicadores. Es exigir desde la autoexigencia. Es saber que crear oportunidades no es suficiente, hay que concretarlas y compartirlas. Por eso, pienso que las organizaciones son débiles cuando hay poca gente que se quiere complicar la vida en una ecuación armónica entre ambición y humildad en favor de otros, sobre todo en compañías o instituciones donde reinan los egosistemas. Profesionales que hagan crecer a sus equipos gracias a la creación de espirales de inspiración compartida.
Se habla mucho del talento, y yo creo que nos equivocamos en su concepto, porque no hay talento sin resultados. Necesitamos nuevos liderazgos. Necesitamos talento directivo que sepa multiplicar con mucha fluidez y solo multiplicas a través de los demás. Es más difícil de gestionar el no cambio que el cambio. Y aún más difícil de gestionar el no talento que el talento. Porque ojo, talento son profesionales que desarrollan una trayectoria con resultados por encima de la media. Y el no talento está formado por profesionales que dibujan o tejen excusas por encima de la media. Y estoy convencido que el talento proyecta una constante, un impulso sistemático y no solo un episodio, porque los talentosos no son artistas de una sola canción. El talento acostumbra a ser diferencial.
Reconozco en las empresas dos tipos de talento, el talento que deslumbra, que encandila, que impresiona a primera vista, pero luego se extingue, y el talento con motor, que no asombra, pero que es eficaz y sostenible en el tiempo. El talentoso inspira, ilumina y no brilla, que es una expresión nefasta del ego. Porque el talento no se construye acopiando aplausos, estrellitas, informes, kpi´s o muchos títulos.
El talento se fragua en el maravilloso y complejo ejercicio de aprender y desaprender. Y en líneas generales, veo que la persona tiene talento tiene poco tiempo, y el poco tiempo que dispone, lo emplea para pensar y también para escribir. Si no escribe no estoy tan seguro que realmente piense (o piense, reflexione, macere y proponga ideas frescas). La empresa necesita ecualizar su plantilla entre personas con talento y buenas personas, porque el grupo de buenas personas y talentosas nos convierte a todos en profesionales mucho más competitivos.
Las buenas personas con talento favorecen la arquitectura ecosistemas excelentes, ejemplares y competentes. Y el talento, como todo lo importante en la vida, no se compra en el supermercado de la esquina ni lo trae Amazon a casa en 24 hrs. El talento no se entiende ni se logra sin esfuerzo.
El líder talentoso es capaz de saber que la estrategia son las personas. La estrategia es saber qué se debe hacer y qué no, poniéndolo en conceptos muy básicos. No hay ninguna estrategia que tenga piernas, se necesitan las personas, las buenas personas con talento. Esas que no deben estar gestionando problemas, sino gestionando las grandes oportunidades.
En definitiva, el talento es una combinación única de habilidades, esfuerzo y oportunidades. No es suficiente nacer con ciertas capacidades; es necesario cultivarlas, nutrirlas y desarrollarlas a lo largo del tiempo. Llenar el vaso al máximo de nuestras posibilidades. Los talentosos, y buenas personas, no solo destacan por sus virtudes naturales, sino por su perseverancia y la pasión que ponen en su crecimiento personal y profesional.
En un mundo que está viviendo un punto de inflexión en su historia, quienes logran convertir su talento en un recurso dinámico y adaptable son los que realmente marcan la diferencia, tanto en sus vidas como en las de los demás.
Roberto Cabezas Ríos, Top 3 HR Influencers in Spain 2023, Expert in Higher Education Management, Universidad de Navarra.