"Avital Balwit plantea una comparación interesante: la cuestión no es si la IA es mejor que el mejor humano, como siempre se discute en frívolos debates de café, sino si es mejor que el humano promedio asignado a una tarea específica"

Actualizado el 30/09/2024 a las 08:23
Hace unos días, el escritor norteamericano Paul Millerd compartió una publicación de Avital Balwit, jefa de personal de Anthropic (la compañía detrás de Claude, uno de los grandes modelos de IA del lenguaje), sobre sus últimos cinco años de trabajo y lo que pasará cuando la inteligencia artificial haga metástasis en las empresas y afecte a los puestos de trabajo como el tuyo o el mío.
Esto comentó Avital Balwit: “Tengo 25 años. Estos próximos tres años podrían ser los últimos que trabaje. No estoy enferma, ni me estoy convirtiendo en una madre que se queda en casa, ni he tenido la suerte económica de estar al borde de la jubilación voluntaria. Estoy al borde de un desarrollo tecnológico que, si llega, parece que acabará con el empleo tal como lo conozco”.
Balwit es concluyente en su manera de ver el futuro del empleo, ya que sostiene que su trabajo, junto con el de muchos otros, está destinado a la obsolescencia, y cualquiera que piense lo contrario es señalado como negacionista de una realidad incuestionable. Porque el empleo, como lo entiende esta chica, significa trabajo basado en conocimientos, es decir, trabajo que se puede realizar en un despacho, en un ordenador o de forma remota.
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Estoy en parte de acuerdo con su análisis, la verdad. Este tipo de trabajo que realizan la mayoría de los profesionales de oficina y, en especial los nómadas digitales de la generación Z, está desapareciendo gradualmente. Tal vez no todos, es verdad, pero sí gran parte. Avital Balwit plantea una comparación interesante: la cuestión no es si la IA es mejor que el mejor humano, como siempre se discute en frívolos y triviales debates de café, sino si es mejor que el humano promedio asignado a una tarea específica. Aquí está la clave.
La Inteligencia Artificial (IA), en su rápida evolución, está cambiando el modo en que vivimos, trabajamos e interactuamos con el mundo. Uno de los efectos más significativos de la IA es su impacto sobre el mercado laboral. El desarrollo tecnológico está demandando una extraordinaria capacidad de adaptación, y una enorme resiliencia en las personas, las empresas, y de toda la sociedad en general. La repuesta aún es tímida por el alto grado de ansiedad, de inquietud y de temor oculto.
Hay alrededor de 100 millones de trabajadores cuya actividad se basa en el conocimiento en Estados Unidos.
Con seguridad entre el 50 y el 70 por ciento de ellos, aunque no lo saben, aunque no sean conscientes, tendrán que encontrar una nueva forma de ganarse la vida, y muy pronto. El banco de inversión Goldman Sachs estimó que la IA podría reemplazar el equivalente a 300 millones de empleos de tiempo completo a nivel mundial en los próximos años.
Ojo, se cierran puertas, pero también se crean oportunidades con empleos nuevos como la ingeniería de IA, especialista en ética y gobernanza de la IA, estrategia empresarial de IA, gestor de producto de IA, diseñador de experiencia de usuario de IA, analista de ciberseguridad de IA, los científicos de datos o los especialistas en aprendizaje automático, entre otros.
Pero, ¿en un futuro muy próximo nuestro jefe será un algoritmo? Si ponemos a un algoritmo en el lugar que le corresponde a una persona, hay que plantearse qué mundo estamos creando. Una cosa es que un algoritmo nos asesore, y otra muy distinta es que dirija nuestras vidas profesionales. No podemos permitir que ninguno de estos avances tecnológicos nos deshumanice.
Por supuesto, usted es libre de estar en desacuerdo, ¡faltaba más! pero, al igual que Avital Balwit, creo que muchos profesionales y empresas siguen simplemente en estado de negación, de incredulidad o de desconfianza dando la espalda a una realidad imparable y de consecuencias aún desconocidas, al tratarse de una tecnología sumamente sustitutoria. Pocos han comprendido las implicaciones. No es que yo sepa cuáles serán todos los alcances. Nadie lo sabe, ni siquiera los creadores, pero nos enfrentamos a retos que pueden colocar en jaque todo: la democracia, la educación y la convivencia entre nosotros, y todo parece que nos entregaremos a esta nueva realidad, sin hacernos preguntas, sin cuestionar sus posibles consecuencias para la humanidad.
Estoy leyendo una novela que se desarrolla en los meses de otoño.
En una de las escenas un profesor intenta enseñar un poema en clases, pero los niños están distraídos con el otoño afuera. Este acto, simple y natural, me ha dado pie a reflexionar y a celebrar que los niños se distraigan para ir a navegar por una mañana lluviosa y otoñal, como relata el libro, y que las cosas de la tierra llamen más su atención que los datos de las pantallas. Claro, no hay otoño en las pantallas, las pantallas no envejecen y no saben caer como las hojas.
La Inteligencia Artificial podrá simular otoños, pero no podrá otoñar. Yo otoño, tu otoñas, el otoña, nosotros otoñamos. ¿Verbo irregular? Porque la gramática del otoño es la gramática de envejecer, de saber declinar, de saber caer, de saber vivir humanamente, en definitiva. La inteligencia artificial nos podrá contar lo que no está escrito sobre la pintura de Vincent van Gogh titulada Viñedos rojos en Arlés del año1888, pero jamás nos podrá decir que el otoño huele intensamente a humedad, a madera quemada, a penetrantes notas dulces y leñosas porque nunca lo ha sentido.
En tiempos de atolondramiento reflexivo, de conversaciones polarizadas, de políticas públicas mal pensadas, de populismo desatado, necesitamos abrir espacios de estudio, de reflexión, discusión y creación (que necesita pausa y no prisa) que miren el horizonte y no la agenda corta que todos llevamos guardada en el bolsillo. Desafiados por la inteligencia artificial, como nunca la inteligencia humana debe estar presente en la conversación y en la construcción de lo que viene para toda la sociedad, porque el día que las humanidades dejen de tener un rol importante estamos perdidos.
Roberto Cabezas Ríos, Top 3 HR Influencers in Spain 2023, Expert in Higher Education Management, Universidad de Navarra