Tolerancia cero ante las agresiones sexuales
El indignante caso de las menores violentadas por un feriante en fiestas de Huarte evidencia la madurez de la sociedad navarra para reaccionar ante estos ataques y volcarse con las víctimas

Publicado el 24/09/2024 a las 05:00
Hay lemas que por más que repetidos no pierden ni un ápice de verdad. O, al menos, no debieran. Por la realidad que esconden, las víctimas que las sufren y por la misma esencia de la gravedad del problema. La “tolerancia cero contra las agresiones sexuales” es hoy un axioma marcado a fuego en la cultura navarra.
El último caso, tan bochornoso como lamentable, se ha vivido este fin de semana en Huarte. Allí, hasta nueve familias (de momento, porque pueden ser más) han denunciado los tocamientos sufridos por sus hijas menores por parte de un feriante durante las fiestas patronales de la localidad.
El hombre, un ciudadano marroquí de 35 años, ya se encuentra en prisión sin fianza como medida provisional dado que carece de domicilio y arraigo en España.
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Esta es la única parte positiva del suceso. Por partida doble: por un lado, la rápida actuación de la Policía Local y la Policía Foral a la hora de localizar y detener al sospechoso. Por otro, la entereza y valentía de las víctimas, que, pese a su corta edad (entre 11 y 15 años), no dudaron en protestar por las agresiones, dar la voz de alarma y poner fin a tan injusta situación. Evitando además que otras jóvenes puedan caer en situaciones similares en plena temporada festiva.
Desde que el incendio provocado por ‘La Manada’ prendiese en Navarra en los Sanfermines de 2016, la sensibilización y concienciación de las sociedad foral es un hecho. Y un modelo a nivel internacional, como cuenta la prensa francesa estos días en el juicio que juzga las atroces violaciones sufridas por una mujer a manos de medio centenar de hombres.
Porque, si bien es cierto que los carteles colocados a la entrada de los pueblos no dejan de ser una rotunda -pero mera- declaración de intenciones, también lo es que en la mentalidad de los navarros ya no se consideran aceptables determinadas actitudes machistas.
Huarte, Zizur, Narbarte, Burlada, Tafalla o Barásoain son sólo ejemplos recientes de un ojo avizor especialmente alerta en los espacios festivos. Los límites están marcados y no hay agresión pequeña. Lo clama una sociedad que no falla en respaldar a sus víctimas.