Día Internacional
Hacia la cultura de la paz


Publicado el 21/09/2024 a las 05:00
La UNESCO estableció, en 1981, el Día Internacional de la Paz el 21 de septiembre como jornada de no violencia y alto el fuego. La palabra tiene un origen griego “ataraxia” y “sofrosine”; se traduce como exento de sentimientos negativos de odio e ira. En latín (pax) que significa pacto, acuerdo y ausencia de hostilidad. En el siglo XI se utilizaron dos vocablos (peace y paix) de procedencia anglofrancesa que hacían mención a la reconciliación. San Agustín insistía en que “las guerras justas vengan las injurias”.
La expresión la consideramos como un término positivo, con un deseo de paz consigo mismo y con los demás. En el fondo, se trata de un respeto a los derechos humanos; es un propósito, es un objetivo final. La paz negativa es la anulación total de la violencia personal y, la positiva, avanzar hacia la justicia social con espíritu de entendimiento y cooperación mutuos.
Este año 2024 se ha puesto el foco en “Cultivar una cultura de paz”, para ello hay que alentar a las personas a dialogar, reparar las relaciones y reformar las instituciones, evitando los conflictos destructivos y poniendo fin a la agresión a través de un mundo pacífico.
Esa cultura de paz se complementa con el respeto a la vida, educación de valores, el diálogo, la tolerancia y el pluralismo ideológico, sin olvidar esa formación constante en las escuelas. La paz no solo es la ausencia de conflictos sino un proceso participativo para resolver enfrentamientos y eliminar la discriminación.
Como afirma la Organización de las Naciones Unidas, “puesto que las guerras nacen en la mente de las personas, es en esta misma mente donde deben erigirse los baluartes de la paz”. Cada vez hay más voces que solicitan la lucha mundial contra el terrorismo, así como la eliminación de las armas nucleares y otras de destrucción masiva, sin olvidar la regulación de las convencionales.
Cicerón en De República afirmaba: “Las guerras emprendidas sin razón son injustas, pues ninguna guerra puede emprenderse justamente como no sea con el propósito de rechazar a un enemigo o vengarse de él”. Por el contrario, el escritor romano Vegecio, atribuido a Julio César, repetía “si vis pacem, para bellum”.
Sin embargo, a pesar de los intentos de la ONU en pacificar el globo terráqueo, actualmente se ha convertido en un lugar más violento con gran número de enfrentamientos como en Burkina Faso, Somalia, Sudán, Nigeria, Siria o Yemen.
No obstante hay dos focos que llaman la atención: la guerra entre Rusia y Ucrania y Hamas e Israel.
En febrero de 2022, Rusia invadió militarmente a Ucrania con decenas de fallecidos y heridos, así como daños en edificios civiles, hospitales y viviendas. Ya hay más de un millón de desplazados. Se une a este choque la guerra entre Israel y Hamás en la Franja de Gaza, que acumula, desde el 7 de octubre pasado, un número escandaloso de muertos. Esta disputa se remonta a 1917, cuando el Gobierno británico apoyó el establecimiento de un territorio, de un hogar, para el pueblo israelí, cuando era un espacio del Imperio Otomano. Hamás considera la región del Estado de Israel como una usurpación de su Palestina histórica. Difícil reconciliación entre ambos.
Para sondear los choques de unas naciones contra otras, se cuenta con el Programa de Datos de Conflictos de la universidad de la ciudad de Uppsala (UCDP) en el Campus Gamla Target de Suecia; un proyecto que investiga, programa y publica datos contrastados sobre estas contiendas. Incluso la ONU y el Banco Mundial utilizan como referencia sus estudios.
Si queremos acercarnos al mundo bélico, podemos recrearnos en la novela histórico-romántica Guerra y Paz (1865) del ruso León Tolstói. Consta de cuatro volúmenes y trata sobre la invasión napoleónica de Rusia y cinco familias aristocráticas. Junto a los personajes de ficción, aparecen otros históricos como los emperadores Napoleón I y Alejandro I, así como el general Kutúzov y se desarrolla en torno a 1812. Tolstói opina también sobre la guerra, la historia, la filosofía y la religión.
Podemos finalizar con la discutible frase del filósofo alemán Friedrich Nietzsche en -Así habló Zaratustra (1884)-: “La guerra es el mal, y en ocasiones es el mal menor. ¿Cómo es que decís que una buena causa santifica incluso una guerra? Yo os digo: ¡la buena guerra santifica toda causa!”.
Luis Landa El Busto, escritor