¿Qué quieres ser de mayor?

"Estamos a tiempo de transmitir a los jóvenes unos valores y una educación donde el esfuerzo y el riesgo se perciban como cualidades positivas"

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Pablo Ruiz Muneta

Publicado el 09/09/2024 a las 05:00

Quién no ha preguntado alguna vez a sus hijos qué profesión quieren ejercer de mayores? Adecco lleva 18 años lanzado esta pregunta vía encuesta a los niños españoles de entre 4 a 16 años. Los resultados de esta edición, recién publicada, pueden resumirse en que, a nivel nacional, las niñas quieren ser profesoras (17,9%) y los niños futbolistas (23%). Resalta que la segunda profesión más deseada por ellas es también la de futbolista, con un 12,8%. Los datos de Navarra no difieren de los nacionales: los chicos quieren ser futbolistas y las chicas profesoras. Además, en la encuesta se les preguntó quién les gustaría que fuese su jefe: las chicas se decantaron por la cantante Aitana y, los chicos, por el tenista Carlos Alcaraz.

Más allá del chascarrillo, hay un dato relevante y, desde mi punto de vista, sumamente preocupante: sólo el 2,6% de los chicos (las chicas ni lo prevén) quieren ser sus propios jefes. Es decir, emprender una actividad profesional propia no está entre los objetivos de nuestros hijos. Aunque no se les puede echar esto en cara. Burocracia + presión impositiva = muerte del emprendimiento. No se encuentra entre las respuestas de Adecco mención alguna al deseo de ser empresario o autónomo. Por desgracia, no es sino el reflejo de una sociedad donde el empresario no tiene la reputación que debería. La empresa es la que genera riqueza y empleo, y se le debería ayudar e impulsar, además de valorarla. Pero si no hay jóvenes dispuestos a lanzarse, a coger el relevo de su familia… cada vez tendremos menos empresas, eso es un hecho.

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Volviendo a la encuesta, a las ya clásicas profesiones que siempre han aparecido en estos estudios (médicos, bailarinas, veterinarias, policías, bomberos o piloto de avión), se han unido nuevas profesiones, como influencer, youtuber, streamer o tiktoker. Éstas últimas aparecen como profesiones más deseadas en los chicos que en las chicas. Merece la pena detenerse en esta cuestión por su relevancia presente y futura. En un mundo cada día más materialista y preocupado por el reconocimiento individual de la persona, no resulta extraño el auge de este tipo de “trabajos”. Las redes sociales ofrecen ahora mismo un menú difícilmente rechazable para los jóvenes.

En primer lugar, una libertad prácticamente absoluta de subir cualquier tipo de contenido con una relativa seguridad de que va a ser consumido por muchas personas. Es increíble el contenido que se crea y que, a priori, uno podría pensar que no tendría interés alguno. Pero nada más lejos de la realidad. Por ejemplo, existe una cuenta en tiktok de una zarigüeya llamada Gladis con un número de seguidores actual de casi 160.000 (y esto, en términos de tiktok, no son muchos). Y la buena de Gladis no hace nada especial, simplemente come fruta y duerme. Pero parece ser que interesa.

En segundo lugar, un público joven y de mediana edad cada vez mayor que consume dicho contenido. En tercer lugar, un reconocimiento de tus seguidores basado en “likes”, corazones, nuevos followers y adulaciones. Y, por último, y lo más importante, la posibilidad de monetizar el contenido que se sube a las redes y ganarse la vida con ello. Las plataformas más usadas y consumidas (tiktok, instagram, youtube y twitch) ofrecen la posibilidad de ganar dinero (y mucho) no sólo en función del número de seguidores y reproducciones de los vídeos, si no también a través de publicidad, promociones y suscripciones de pago. En Youtube, por ejemplo, a partir de los 1.000 seguidores, se puede empezar a monetizar el contenido.

Nuestros hijos están creciendo en esta realidad y se dan cuenta. Observan cómo, con un simple teléfono móvil, pueden generar un contenido que, con relativa suerte, les va a permitir ganarse la vida. Y todo desde su casa y con una inversión mínima.

No sorprende ya (pero si preocupa) que profesiones relacionadas con la ganadería, agricultura, transporte, hostelería o industria entre otras no aparezcan en estas encuestas. Tampoco la ya mencionada de empresario. Hace tiempo que nuestros hijos no las quieren. El aspecto positivo es que lo sabemos y aún estamos a tiempo de transmitir a los jóvenes unos valores y una educación donde el esfuerzo y el riesgo se perciban como cualidades positivas y donde determinadas profesiones no estén denigradas. Y mientras tanto, la Administración todavía está a tiempo para adoptar las medidas legislativas necesarias para que una migración legal pueda desempeñar algunos puestos necesarios y que nuestros hijos e hijas no desean pero que de alguna forma han de cubrirse.

Pablo Ruiz Muneta. Abogado especialista en extranjería, socio de IQL Abogados y miembro de Institución Futuro.

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