El rincón
Borrell, el Convenio y un debate que nos salpica
Este debate tóxico en España nos salpica para mal porque, de rebote, se va a cuestionar el Convenio Económico


Actualizado el 31/08/2024 a las 23:58
Josep Borrell llegó, vio y venció (parafraseando el “veni, vidi, vici” atribuido a Julio César). Fue en su viaje relámpago a Pamplona para recoger el II Premio Internacional Navarra Puerta de Europa. Le bastaron escasos minutos para tener ya enganchado a sus palabras, literalmente, a un atiborrado auditorio compuesto por una mezcla de jóvenes universitarios venidos de toda España y de representantes del poder político y económico de Navarra.
El Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores protagonizó una brillante y vibrante defensa de la Unión Europea a la vez que una lúcida aproximación a sus carencias en un mundo que definió, sin paños calientes, como cada vez más “áspero, difícil y cruel”. Una lección magistral para abrir los Cursos Europeos de Verano de la Fundación Diario de Navarra y Equipo Europa en el Colegio de Médicos.
Discurso íntegro de Josep Borrell en los Cursos Europeos de Verano


La sala del trono del Palacio de Navarra. El mismo Borrell que minutos antes había recorrido la planta noble el Palacio de Navarra junto a la presidenta María Chivite en una vista protocolaria y sorprendió a sus anfitriones con toda una batería de preguntas para empaparse de los detalles de nuestra historia. Eso que ya conocía la Diputación. Y es que el Alto Representante, 77 años, ha tenido varias vidas políticas, siempre de la mano del PSOE. La última, en la cúspide de la UE.
Pero en la primera, como Secretario de Estado de Hacienda con el tafallés Carlos Solchaga de ministro, allá por 1990, esa función le trajo a la firma del Convenio Económico, el primero de la democracia y que sigue marcando las relaciones económicas y fiscales entre Navarra y el Estado. Un acto que se celebró en el mismo salón del trono.
El primer firmante navarro de aquel Convenio fue otro socialista, José Antonio Asiáin, entonces vicepresidente del Ejecutivo que presidía en aquellos días un Gabriel Urralburu todavía en la cúspide, antes de su caída y paso por la cárcel.
De hecho, Borrell y Asiáin se fundieron en un efusivo abrazo este lunes al coincidir en los cursos de verano y rememorar ese día de 1990 en que la historia reciente de Navarra los colocó en la primera página, incluida la de Diario de Navarra. Hoy, 34 años más tarde, el Convenio sigue vigente, con añadidos de puesta al día, lo que prueba la solidez de aquel trabajo.
¿Concierto en Cataluña? Y mira que tiene recovecos y caprichos la actualidad. Borrell ha protagonizado en estas semanas previas un sordo enfrentamiento con el actual Gobierno del PSOE a cuenta del acuerdo para la “financiación singular” de Cataluña que ERC llama Concierto y que el Gobierno huye de calificar.
Y es que el Ejecutivo de Sánchez busca ahora atajar la guerra interna que le supone al propio PSOE esta nueva cesión al independentismo para conseguir el poder, en este caso en Cataluña, igual que el año pasado fue la amnistía para lograr instalarse como presidente en La Moncloa.
Borrell, desde la experiencia y su ganada independencia personal dice a estas alturas lo que piensa. Y eso es muy de agradecer en un mundo político como el presente donde no se toleran matices sobre la doctrina oficial y donde tener una voz propia te hace sospechoso de disidencia. Por eso no se ha cortado un pelo en decir que técnicamente lo que se propone para Cataluña es un Concierto.
Agravios que salpican. Es cierto que el proyecto está muy verde. Vaya usted a saber en qué acabará la cosa. Para empezar, hoy no existe una mayoría parlamentaria que apoye el cambio pactado por PSOE y ERC, así que puede terminar en mera maniobra de distracción política. Sólo el tiempo nos lo dirá.
Pero lo que ya sabemos es que todo este debate es tóxico porque solivianta, y con razón, al resto de comunidades españolas que se sienten agraviadas. Y por eso nos salpica en Navarra para mal. De rebote, se va a poner en cuestión el Convenio Económico. Sí, ese que firmó Borrell.
Esfuerzo pedagógico desde Navarra. Así que nos a hacer falta desplegar pedagogía para marcar las diferencias. Algunas ideas:
-Para empezar, la Convenios navarros tienen más de siglo y medio de historia a sus espaldas porque su filosofía arranca de la Ley Paccionada de 1841. No es nada que alguien se invente de la noche a la mañana con el único fin de conseguir el poder. Es pura historia puesta al día.
-Además, tiene un anclaje jurídico en la propia Constitución, igual que el Concierto del País Vasco. Es decir, están reconocidos nada menos que en nuestra carta magna y con un amplísimo respaldo político.
-El régimen foral nace también desde la lealtad constitucional. No es un instrumento del independentismo con el fin último de dividir España (caso de Cataluña). Es, simplemente, nuestra manera singular de estar en España.
-No divide, sino que une. El sistema foral lo aceptan la inmensa mayoría de la fuerzas políticas, las puramente navarras (UPN), las nacionales (PP y PSOE), incluso los nacionalistas. Suscita consenso.
-Pese a quien pese, no es ningún “chollo” para los navarros y menos ahora. ¡Pero si los impuestos que rigen en Navarra son más altos que los del resto de España!. Aquí el tipo máximo del IRPF llega al 52% del IRPF y en Madrid se queda en el 45%. De hecho, lo que tenemos son fugas de contribuyentes adinerados.
-Y además, y por último, es solidario hasta que no se demuestre lo contrario. Porque Navarra aporta según su riqueza (1,6%) y no según su población (1,4%), que sería una cifra bastante menor. De hecho, la aportación de Navarra a las cargas generales del Estado se cifra este año en 837 millones, un 14% del presupuesto foral.
Otra cosa es la necesidad de mejorar la transparencia de las cifras, algo que es una exigencia evidente.