"Bienvenidos a la Navarra de 2024, un régimen en el que prácticamente la mitad de su población mayor de 18 años recibe todos sus ingresos del Estado"

Actualizado el 29/08/2024 a las 23:40
¿Cómo calificarían ustedes a un país en el que la mitad de los mayores de edad recibe el cien por cien de sus ingresos del estado? Desde luego, no parece un régimen capitalista, sino quizá más cerca del otro extremo, que tantas pruebas de éxito ha dado en el último siglo.
Bueno, pues, bienvenidos a la Navarra de 2024, un régimen en el que prácticamente la mitad de su población mayor de 18 años recibe todos sus ingresos del Estado. Y la otra, claro, trabaja para mantener a esa media Navarra.
¿Qué como es así? Hagan cuentas. Según las últimas estadísticas oficiales tenemos 25.100 parados, 49.800 asalariados del sector público, 132.241pensionistas y 35.400 perceptores de la Renta Básica. En total 242.471.
La otra media Navarra (la que trabaja en el sector privado) está compuesta por 217.000 trabajadores por cuenta ajena y 47.000 autónomos. Total: 264.000 tirando de un carro cada vez más pesado.
De las partidas sostenidas por dinero público se podría hablar mucho. Evidentemente los pensionistas no son responsabilidad del Gobierno de Navarra pero a nadie que sepa sumar y restar se le escapa que el sistema es insostenible. Aquí lo que hay que exigir es que nos traten como adultos y nos digan la verdad. La Renta Básica es otro tabú del que ya publiqué un artículo en estas mismas páginas, pero lo más sangrante es el número de asalariados del Sector Público.
Tenemos 49.800 trabajadores del sector público. ¿Saben cuantos teníamos en 2015? 32.000. Un crecimiento del 55%. No conozco ninguna empresa en Navarra que haya experimentado semejante crecimiento en el empleo. En ese mismo periodo de tiempo, el número de autónomos se ha mantenido estable, por no decir estancado. Tenemos hábitos de nuevos ricos cuando éramos una comunidad austera y emprendedora. Pero ahora, con pólvora del contribuyente tiramos buenos cañonazos.
Es de difícil comprensión que sin haber asumido competencias nuevas y con la “administración digital”, haya subido un 55% el número de empleados públicos. Y por lo que se ve, tampoco son médicos. Entonces, exactamente ¿Qué estamos contratando?
Pero es que, además de que no somos eficientes (eso se lo dejamos al autónomo que se juega su dinero) tampoco somos efectivos. En el servicio “estrella” del Gobierno, la Sanidad, no solo no hemos mejorado sino que hemos empeorado. Nos empeñamos en arrojar dinero (del contribuyente) encima del problema sin afrontar cambios radicales en la gestión y en el servicio.
Vistas estas dos mitades y esta realidad, un chico o chica que sale al mundo laboral ¿en qué mitad va a querer estar? Sí, se imaginan lo mismo que yo. Así están las academias y los gimnasios llenos de licenciados preparando oposiciones. Es tentador que el Estado me provea de casi todo, porque emprender, amigos, es gratificante pero muy duro. Poco a poco camino de una sociedad apesebrada y totalmente dependiente del Estado.
Álvaro Bañón Irujo es economista, profesor de la Universidad de Navarra y miembro de Institución futuro