El mundo mira a los juegos de París

Publicado el 27/07/2024 a las 05:00
Cuando aún no se ha apagado en nuestro país el eco del triunfo de la selección española masculina de fútbol en la Eurocopa, el mundo del deporte vuelve a la actualidad con la cita por antonomasia: los Juegos Olímpicos.
París es desde ayer la capital mundial del deporte, como ya lo fuera en 1900 y en 1924, y su estreno fue además por todo lo alto, con una ceremonia inaugural que queda para la historia, al ser la primera que se realiza fuera de un estadio, con decenas de barcos con los que los más de diez mil deportistas que van a participar en estos juegos surcaron las aguas del Sena.
Garantizar la seguridad, en un país que está en estado de alerta permanente y que ayer sufrió varios sabotajes en líneas de ferrocarril, es la principal prioridad de las autoridades francesas para unos juegos que serán seguidos en todo el mundo por unos 4.000 millones de ciudadanos.
¿ERES SUSCRIPTOR? AQUÍ TIENES MÁS INFORMACIÓN SOBRE ESTE TEMA
Amplía la información sobre OPINIÓN en la edición e-paper de Diario de Navarra, disponible a diario para suscriptores de papel y PDF
La delegación española contará con más de 380 deportistas, ocho de ellos navarros, que participarán en 38 deportes diferentes, y en cientos de disciplinas distintas. Y como ocurre siempre que se da una cita de estas características, algo muy propio del deporte, es el intento por batir marcas y récords que ayuden a nuestro país a sumar medallas.
El objetivo deseado, superar las 22 medallas de los legendarios juegos de Barcelona 92. El más cercano, poner el listón por encima de las 17 de la última cita de Tokio. Los Juegos Olímpicos constituyen un magnífico escaparate para multitud de disciplinas deportivas que normalmente quedan sepultadas por los oropeles de los deportes más mayoritarios.
Y para que muchos deportistas, hombres y mujeres, puedan mostrar al mundo el esfuerzo y sacrificio al que se han sometido durante años para poder estar en esta cita. Y cómo no, una oportunidad para volver a reconciliar al mundo con los valores de los que hace gala el olimpismo, encarnados en la deportividad, el juego limpio (con especial lucha contra el dopaje) la paz y cooperación internacional a través del deporte.
Es de esperar, que pese a las tensiones geopolíticas, la cita se celebre con la máxima normalidad y deportividad, ejemplo del espíritu olímpico que los caracteriza.