Cartas de los lectores

Al hilo del Pobre de Mí

El Pobre de Mí de San Fermín 2024 en imágenes
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Jaime Ignacio Del Burgo

Publicado el 19/07/2024 a las 05:00

Por causas ajenas a mi voluntad desde los años de la transición, por recomendación de los servicios de seguridad que se enfrentaban a los asesinos de ETA, faltamos de Pamplona en Sanfermines. Ahora es el paso inexorable del tiempo el que me aconseja evitar las aglomeraciones. De modo que me conformo con hojear a la vuelta a casa los números atrasados de Diario de Navarra. Y esto hice cuando aún se oían los ecos del “Pobre de mí”, este año mezclados con la explosión del “Viva España” que había estallado en Berlín. Seguro que alguien interpretará como coba o lisonja, pero este año la edición impresa me impactó porque la información escrita y gráfica me transportó a los inigualables “momentitos” de San Fermín.

Una de las fotografías que más me impresionó fue la que ilustraba “Los fuegos más internacionales”. Y es que nunca había visto reflejada a la luz de un impresionante alarde pirotécnico la grandiosidad de la Ciudadela de Pamplona. Construida para defender a España de posibles ataques franceses, es hoy un lugar donde la ciudadanía disfruta de toda clase de actividades y eventos culturales y deja impactados a los visitantes. Está declarada Monumento histórico-artístico nacional y recibió en 2012 el Premio de Patrimonio Cultural de la Unión Europea en la categoría de conservación. Todo esto me llevó a la siguiente consideración. La Ciudadela y las actuales murallas de la ciudad se construyeron por decisión del rey Felipe II de Castilla y Aragón, IV de Navarra según la nomenclatura del antiguo Reino hasta 1836. Pregunto. ¿Hay algún monumento erigido en honor de aquel gran monarca de la Monarquía española por el espectacular legado que dejó a Pamplona?

Y hablando de reconocimientos. Junto al soberbio Monumento al Encierro, se ha colocado una placa explicativa del porqué de la estela en recuerdo de la muerte en el mismo lugar de Germán Rodríguez Saiz y de la escultura “Gogoan”, por la misma razón. Comienza la placa haciendo una referencia al franquismo, que nada tuvo que ver con los sucesos del 1978. Al parecer, para avanzar en el “proceso de construcción de la convivencia política” resulta indispensable superar “el olvido de las víctimas del franquismo mediante una memoria crítica hacia quienes se alzaron contra la legalidad democrática de la II República y recurrieron a la violencia como medio de imponer su proyecto político”. Es de suponer que también se refiere al PSOE, que en 1934 se sublevó contra el Gobierno de la República burguesa para implantar mediante la violencia la dictadura del proletariado, provocando miles de muertos.

En cuanto a 1978, la auténtica memoria histórica recuerda que Germán Rodríguez era dirigente en Navarra del LKI (Liga Komunista Iraultzailea-Liga Comunista Revolucionaria) y falleció cuando participaba, como verdadero revolucionario, en el intento de linchamiento de una dotación de la Policía Armada, momento en que en medio de botes de humo y pelotas de goma sonaron varios disparos. Uno de ellos alcanzó a Rodríguez. Todo esto nadie me lo ha contado. Fui testigo presencial de lo ocurrido. Es falso que hubiera un plan del Gobierno de UCD presidido por Adolfo Suárez para aterrorizar al pueblo navarro e impedir su integración en Euskadi. Meses antes se habían celebrado las primeras elecciones democráticas, donde UCD de Navarra obtuvo seis de los nueve escaños navarros. En octubre se promulgó la ley amnistía que, por cierto, afectó a todos los miembros de LKI encarcelados por su conexión con ETA. En enero de 1978 se había alcanzado el acuerdo (UCD, PSOE y PNV) para incorporar en la Constitución la posibilidad de que si el pueblo navarro así lo decidía podía llegar a diluirse en Euskadi. Y se negociaba la creación del Parlamento para la democratización de las instituciones forales. Hay que recordar, también, que el 8 de julio de 1978 al anochecer se asaltó e incendió el Palacio de Navarra. Ardió toda la planta baja que da a la Plaza del Castillo. Pero jamás podrán presumir de demócratas quienes nunca pondrían una placa semejante en memoria de los 43 asesinatos cometidos por ETA en Navarra. 

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