"El despertar del propósito"
"El propósito empresarial, como el propósito personal, no responde a la pregunta por qué, sino para qué"

Publicado el 05/06/2024 a las 05:00
Sostengo que todos hemos nacido para cumplir un plan que mejora este mundo, nadie ha nacido por casualidad. Pero pocas veces nos detenemos a responder las preguntas fundamentales de nuestra vida, personal, profesional o incluso empresarial, ¿qué te mueve? ¿Qué te emociona? ¿Cuál es tu pasión?
Las empresas y sus direcciones que apoyan un trabajo significativo tienen más probabilidades de atraer, fidelizar y motivar el talento que necesitan, para garantizar el crecimiento futuro. Pero, ¿pueden las empresas asegurar esta experiencia a sus empleados? El trabajo con propósito es algo que todos queremos. Es la búsqueda innata de significado humano tan fuerte que, incluso en las circunstancias más difíciles, escarbamos el sentido o la misión de nuestra vida. Sostengo que el propósito es más importante para los profesionales que cualquier otro aspecto del trabajo, incluidos los salarios y recompensas, las oportunidades de promoción o las propias condiciones laborales. El trabajo con sentido puede ser un agente de motivación importante, y generar un mejor desempeño, un mayor compromiso y un alto grado de satisfacción. Os comparto cinco aspectos que para mí son fundamentales para lograr construir el propósito.
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Pienso que las personas tienden a identificar que realizan un trabajo con propósito, cuando su trabajo importa para otros más que solo para ellos mismos. Es decir, la importancia del impacto y de la relevancia que ese trabajo tiene para otras personas, para su comunidad o sociedad en general. Para el mundo, finalmente. Cualquier otra situación alimentará la artificialidad y la manipulación de estos conceptos tan sensibles, tan delicados y fundamentales. Otro aspecto que destaco es el trabajo con significado, un trabajo que emocione, que conmueva. Si en las empresas se teje un propósito no desde la imposición, sino desde la cocreación, desde la experiencia, desde la vivencia, desde la implicación de los empleados, se logra un alto grado de compromiso y de entusiasmo para que afloren las mejores versiones personales y profesionales, que se traducen en un mejor desempeño, mejores indicadores y mejores resultados.
En tercer lugar, la experiencia de momentos memorables en el trabajo. Claro, no todo el día incluso no todos los días vivimos momentos memorables, recordables o épicos. No obstante, es imprescindible que existan esos momentos significativos con altos niveles de emoción y también de relevancia personal y grupal que le den sentido trascendente a nuestras acciones profesionales y a nuestra vida, en definitiva.
El propósito empresarial, como el propósito personal, no responde a la pregunta por qué, sino para qué. Descubrir el propósito es descubrir para qué ha nacido un determinado proyecto o para que un determinado profesional desarrolla su actividad día tras día.
¡Viva la slow life! Es decir, animar que en determinados momentos puedan existir momentos de reflexión, personal y colectiva, que ayude a responder la gran pregunta, ¿qué nos mueve? ¿Qué le da sentido a nuestra existencia como compañía, como profesional y como equipo? Poner freno a la vida acelerada y frenética para vivir el presente y sentir el entorno y la misión con más sensibilidad. Y esto tiene mucho que ver con el construir una arquitectura de conexiones entre los logros de la empresa, las conquistas grupales, las victorias personales y un sentido más amplio del sentido de la vida, personal y profesional. El liderazgo, personal o grupal, debe ser entendido como servicio. No como una oportunidad para servirme y para brillar, sino para servir y para iluminar como faros, porque solo así se logrará un grado de satisfacción máximo y un nivel de compromiso pleno. Trabajar sin buscar protagonismo, metiendo el ego en el congelador de casa, creando un ecosistema que aliente a las personas a prosperar y a hacer sonar las mejores y auténticas sinfonías de talentos y explotar las mejores composiciones. Y esto es medular, no es accidental. Se trata de la finalidad del trabajo. Porque el trabajo nace del amor, manifiesta el amor y se ordena al amor y al afecto. Este debe ser el gran reto y el mayor descubrimiento de las empresas, de los directivos, de los líderes. La compañía y los profesionales que trabajan su propósito y guían su vida gracias a una serie de principios y valores, experimentan el crecimiento, la mejora, la evolución y maximizan el grado de contribución al proyecto y a la sociedad, y esto tiene que ver con transformar la forma de ser y de estar en el mundo. Y esto no se improvisa, no, esto se trabaja vertebrando tres ejes: inspiración, estrategia y el entrenamiento sistemático y sostenible en el tiempo.
Desde mi perspectiva, formular bien el propósito, corporativo y personal, es crítico para guiar nuestras decisiones estratégicas para generar un impacto profundo en las compañías, una huella positiva y duradera en las personas y en toda la sociedad. El propósito no es una solución técnica a algunos problemas empresariales, el propósito muy por el contrario puede ayudar a los profesionales a encontrar un sentido a través de su trabajo y vivir un compromiso verdadero y generoso que haga metástasis y ayude a construir un mundo más justo, más humano y mejor.
Roberto Cabezas Ríos, Top 3 HR Influencers in Spain 2023, Expert in Higher Education Management, Universidad de Navarra