"Odiamos en los demás cosas que no soportamos en nosotros. Hay un antídoto: la amabilidad"

Publicado el 21/05/2024 a las 05:00
Hay gente a la que rechazamos con un rencor que nace de un juicio simple. Odio al vecino que cerró el ascensor en el instante exacto en el que yo llegaba con las bolsas del súper. “Insolidario”, me permito decir por lo bajini sin saber siquiera si él reparó en mi presencia.
Odio al desconocido que me arrebató el último paquete de yogures un segundo antes de que yo lo alcanzara en el estante. “Le habría dicho de todo”, para su suerte solo yo escucho mis pensamientos.
Hay odios primarios entre aficionados al fútbol sustentados en la animadversión a una camiseta y antipatías que se producen por un bocinazo del coche que va detrás en el semáforo. En el panorama social los líderes políticos tejen una tela de odio sobre los contrarios. Fabrican una imagen repulsiva del adversario. El infierno son los otros, decía Jean Paul Sartre. Cuidado. Odiamos en los demás cosas que no soportamos en nosotros.
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Hay un antídoto: la amabilidad. Una manifestación de respeto por la persona del otro que nada tiene que ver con la condescendencia con sus ideas. En política cada uno debe estar a lo suyo pero, ¿por qué no confrontar ideas con una dosis de cordialidad? Nadie tiene la capacidad de hacer que el otro actúe de forma diferente a como lo hace.
Sin embargo, en la interacción podemos modificar los comportamientos propios. Los efectos en el otro pueden ser sorprendentes. El medio para lograrlo es ser amable. En la política y en el resto. Todos estamos concernidos. La amabilidad recibida nos hace reaccionar de una forma diferente. Abre un territorio neutro de respeto por la cortesía.
El amable cuida esa zona de corrección frente a quien prefiere atacar y agraviar, tan habituales hoy en la batalla política. Hemos inventado una sociedad de adicciones: drogas, alcohol, tabaco y ahora el rencor gratuito. No estaría mal que los líderes se lanzaran a apostar sin remilgos por desengancharse, por deshabituarse. El insulto, el agravio, la descalificación son drogas peligrosas.