"La formación médica en España"

"Es necesario ir más allá del simple corte matemático y encontrar índices en los que prime el perfil humano y vocacional orientado al ejercicio profesional"

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TomÁs Cobo

Publicado el 19/05/2024 a las 05:00

Los problemas que plantea la formación médica en España son diversos. El reciente informe de la Sociedad Española de Salud Pública y Administraciones Sanitarias (Sespas) enfatiza que más allá de la nota de corte para el acceso a las facultades de Medicina y del sistema MIR tradicional, el sistema de formación de médicos en España necesita una reforma profunda.

Para ingresar en el grado de Medicina se necesita una nota de corte extraordinaria, que en la actualidad se acerca ya, casi, a una misión imposible. Esto hace que, en algunas ocasiones, muchos buenos estudiantes de bachillerato decidan “utilizar” su alta nota para este grado entre la variada oferta de titulaciones universitarias, pero sin vocación de ser médicos. Y en cambio, alumnos con expedientes brillantes (pero no tan estratosféricos) ven cómo su vocación médica queda arrumbada por unas décimas.

Cada vez somos más los que pensamos que es absolutamente necesario ir más allá del simple corte matemático actual y encontrar otros índices en los que prime el perfil humano y vocacional orientado al ejercicio profesional. Y no son ocurrencias. Un significativo número de facultades de Medicina de Estados Unidos, Canadá, Australia, Reino Unido y otros países europeos ya utilizan criterios de admisión alternativos.

En un artículo de reciente publicación, el catedrático Felipe Castro y otros autores recuerdan los consejos que Esculapio, el dios de la medicina, dio a su hijo cuando este le comunicó su deseo de ser médico: “¿Quieres ser médico, hijo mío? Aspiración es esta de un alma generosa, de un espíritu ávido de ciencia. Deseas que los hombres te tengan por un dios que alivia sus males y ahuyenta de ellos el temor. ¿Pero has pensado lo que va a ser tu vida?”.

El papel cambiante de la medicina y de las expectativas que la sociedad tiene de sus médicos suponen implicaciones importantes en el diseño de una nueva educación médica en las que competencias como el profesionalismo médico, la ética y deontología, las habilidades comunicativas, el razonamiento clínico o la economía de la salud, entre otras, representan comportamientos complejos y requieren un seguimiento longitudinal a lo largo del currículo. No se corresponden con asignaturas concretas, sino que pueden desarrollarse en diferentes disciplinas. Son necesarias para ejercer eficazmente como médicos.

Aunque muchas facultades españolas han considerado estas competencias en sus planes docentes, son muy pocas las que las abordan y las evalúan sistemáticamente. Y esta evaluación continua permitiría también la valoración de las aptitudes y enfocar al alumno de grado hacia la especialidad médica en la que mejor pueda desarrollar todos sus conocimientos y competencias. No todos valemos para cirujanos, para internistas o para médicos de familia. Ciertamente, el tiempo de formación de un médico es el más prolongado del panorama universitario español. La ciencia avanza a tanta velocidad que los conocimientos y capacitaciones adquiridas durante el periodo formativo caducan con rapidez, por lo que se necesita una formación médica continuada durante todo el ejercicio profesional, una de las grietas de nuestro actual Sistema Nacional de Salud en el que apenas tenemos cinco días al año para formación, primando siempre, casi de manera exclusiva, la labor puramente asistencial.

Desde la Organización Médica Colegial, a lo largo de los últimos diez años, hemos trabajado en impulsar, promover y divulgar formación médica continuada acreditada, con criterios y procedimientos comunes en toda Europa a través de la Unión Europea de Médicos Especialistas (UEMS) y libre de cualquier conflicto de interés. Y lo hemos hecho con el convencimiento de saber que el médico es siempre un producto inacabado que requiere una actualización constante y que los conceptos de recertificación profesional y validación periódica de la colegiación deben verse como una garantía de calidad asistencial. De ahí la extraordinaria importancia de que la administración y los colegios de médicos participen conjuntamente en facilitar al médico, esté donde esté desempeñando su labor asistencial, el tiempo y el acceso necesario a la formación que requiere su carrera profesional.

Con todo este panorama actual, no solo en España sino en Europa, con unas expectativas desproporcionadas de gran parte de la población sobre las posibilidades reales de la medicina, sumergidos en el mundo de la fascinación tecnológica con láseres y robots y con un aumento alarmante de las agresiones verbales y físicas a los médicos, volviendo a Esculapio, se podría aconsejar a los aspirantes: “Piénsalo bien mientras estás a tiempo. Pero si, indiferente a la fortuna, a los placeres, a la ingratitud; si, sabiendo que te verás a veces solo entre fieras humanas, tienes el alma lo bastante estoica para satisfacerse con el deber cumplido; si te juzgas suficientemente pagado con la dicha de una madre que acaba de dar a luz, con una cara que sonríe porque el dolor se le ha aliviado, con la paz de un moribundo a quien acompañas hasta el final; si ansías conocer al hombre y penetrar en la trágica grandeza de su destino, entonces, hazte médico, hijo mío”.

Tomás Cobo. Presidente de la Organización Médica Colegial

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