Otra vez la sanidad

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Francisco Errasti

Publicado el 17/05/2024 a las 05:00

El Departamento de Sanidad de cada Comunidad Autónoma es, sin duda, el más complejo y el único que afecta a toda la población, sin excepción. Su buen funcionamiento es necesario e importante, y se vuelve apremiante en la medida en que la población envejece. Las personas mayores de sesenta y cinco años hacen un uso de la asistencia sanitaria cinco veces mayor que los menores de cincuenta años. Y nuestra población envejece con paso firme, ajeno a las variadas señales que nos advierten de sus irrevocables consecuencias.

La última cifra publicada a nivel nacional de intervenciones quirúrgicas nos habla de 850.000 en lista espera. Es una cifra aterradora, y nadie hace referencia al coste que esto supone de aquellos que están de baja por incapacidad laboral. Puede calificarse de colapso sin temor a exagerar. No existe una única razón que explique estas listas de espera. Desde luego, el Covid y sus consecuencias; y, entre otras, una mayor conciencia de que hay que cuidarse.

Pero se sabe también que las demoras de la sanidad pública son la causa principal del incremento de asegurados que se están dando en las compañías de este sector. Desde el año 2020 se han incrementado en 1,5 millones las personas que han suscrito un seguro privado. De manera que, en este país que se enorgullece de ofrecer una asistencia sanitaria pública, universal y gratuita, ya son 12,4 millones las personas que tienen un seguro privado (incluyendo el 78% de los funcionarios de mutualismo administrativo que eligen un seguro privado). La Fundación Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS) ha publicado un estudio muy completo, “Observatorio del sector sanitario privado 2024. Aportando valor”, que ofrece un panorama luminoso sobre el papel que cumple la sanidad privada en el conjunto del país. Un sector que representa el 3,1 del PIB y asciende a la cifra nada desdeñable de 36.805 millones de euros.

Nuestro país tiene una infraestructura sanitaria robusta, pero sobre todo de calidad: médicos y personal de enfermería y auxiliar muy bien formados que demuestran profesionalidad en su trabajo. Disponemos de más de 400 hospitales públicos de un tamaño medio considerable (terciarios con todas las especialidades y regionales) y una infraestructura de Asistencia Primaria importante. Entonces, ¿dónde falla el sistema? ¿Por qué tantos millones de personas se hacen un seguro privado teniendo gratis la asistencia pública? ¿Por qué todos los años un buen puñado de médicos y enfermeras recalan en nuestros países vecinos (Gran Bretaña, Alemania, Portugal, etc.) que les reciben con los brazos abiertos, precisamente porque están bien formados? ¿Por qué de modo recurrente se originan conflictos con el personal sanitario, prácticamente en todo el país? ¿Por qué la falta de motivación de una parte no pequeña del personal sanitario?

Son preguntas esenciales que requieren un análisis profundo; pero hay una afirmación que no es posible eludir: se debe contar desde el principio y en todo el proceso con la participación del personal sanitario en la solución del grave problema que nos atañe, con técnicos contrastados en la materia y mucho menos -mejor si pudiera prescindirse- con los políticos, porque la sanidad está altamente contaminada y politizada, embarrada en una ideología que no tiene en cuenta a los verdaderos protagonistas: los pacientes. En definitiva, toda la población susceptible de ser atendida sanitariamente. En el inconsciente de muchas personas existe la idea -corrosiva pero real- de que la medicina de atención primaria es algo así como una medicina secundaria. La auténtica es la medicina especializada, la que se lleva a cabo en los hospitales. Esto sucede entre los propios recién licenciados en Medicina que, a través del examen MIR (Médico Interno Residente), acceden al período de formación de una especialidad. Este año se han convocado 2.492 plazas de especialista en Medicina de Familia y han quedado vacantes 246. Mientras no se revalorice y se asiente en la mente de todos la importancia de la Atención Primaria de los centros de salud, nuestra sanidad seguirá coja, siendo como es una pieza esencial del sistema. La atención en los centros de salud resuelve el 90% de los casos que acuden a que se les atienda y es el cedazo necesario para que los hospitales reciban solo los pacientes que requieren un especialista. Existen modelos de Atención Primaria -como el británico, por ejemplo- que son un ejemplo a seguir, en el que los propios médicos y personal sanitario gestionan con amplio margen de independencia su propio centro.

Hace muchos años que se da un equívoco que es, a su vez, fuente primaria de algunos de los males que aquejan a nuestro sistema sanitario: la resistencia por parte de los poderes públicos en separar la “provisión” de la “financiación” de la asistencia sanitaria. Se ha demostrado hasta la saciedad que, el gobierno, sea del color que se quiera, es siempre un mal proveedor. Se le debería pedir que financie la sanidad universal como ya se hace a través de los impuestos y exija la eficacia necesaria a través de una gestión independiente, sin intromisiones políticas.

Si queremos que la sanidad pública funcione bien -lo deseamos todos- tienen que cambiar muchas cosas. Entre otras, tratar bien al personal que cuida de nuestra salud.

Francisco Errasti. Economista

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