"La encrucijada catalana"
"Las elecciones del domingo representan una prueba de fuego que puede tensionar aún más legislatura, después de que Sánchez haya convertido a los secesionistas en socios clave"

Publicado el 06/05/2024 a las 05:00
Pedro Sánchez se ha volcado en la campaña catalana, cuyos resultados darán pistas sobre el impacto en la ciudadanía de su controvertido retiro y de la ofensiva que ha lanzado “en defensa de la democracia”, supuestamente amenazada por “la derecha y la ultraderecha”. La encuesta que hoy publicamos del Instituto DYM para este periódico pronostica una amplia victoria del PSC, que el presidente del Gobierno podrá esgrimir como un espaldarazo a sus políticas y utilizar como trampolín ante las elecciones europeas del 9 de junio. Conviene no olvidar que el PSC ya ganó en votos en 2021. Aún así, Salvador Illa no tendrá fácil dirigir la Generalitat con un Parlamento muy fragmentado y vetos cruzados entre los partidos que dificultan forjar una mayoría. La gestión del escrutinio del domingo es una exigente prueba de fuego para La Moncloa. De ella depende el futuro de la legislatura, sostenida hasta ahora sobre un equilibrio inestable que corre el riesgo de saltar por los aires. La encarnizada pugna entre Junts, que mantendría su apoyo según la encuesta, y ERC, a la baja, por encabezar el secesionismo y atribuirse concesiones arrancadas a La Moncloa, con un referéndum de autodeterminación como exigencia común pese a su nulo encaje legal, planea sobre los comicios. Si una de esas dos formaciones, cuyos votos son determinantes en el Congreso, queda fuera del Govern se disparará su tentación de dejar de sostener a Sánchez. Pero si ambas, pese a sus diferencias aparentemente irreconciliables, se unen -en el supuesto de que lo permitan las cifras- en un frente independentista, la situación resultante puede ser igualmente insostenible para el Ejecutivo. A favor del presidente juegan los tiempos de aplicación de la amnistía -si, como es previsible, la Justicia europea se pronuncia sobre ella- y el posible vértigo del secesionismo a forzar un adelanto electoral que pudiera alfombrar el acceso al poder de la derecha. Pero nada puede darse por seguro con alguien tan imprevisible como Puigdemont, máxime después de haberse erigido en el protagonista que ha conseguido las mayores claudicaciones de Sánchez.